viernes 7/8/20

Obama en Ghana

Escoger a Ghana para el primer desplazamiento al África subsahariana fue un golpe de efecto. Desairando a Nigeria, que por su importancia política y económica creía que sería la escogida, el presidente Obama ha elegido Ghana como recompensa al florecimiento de la democracia y el buen gobierno en ese país. La corrupción o el despotismo no hacen allí titulares como en otras naciones. Obama ha querido mostrar cuál es el buen camino.

Lo ha dicho así en su discurso ante el Parlamento ghanés. Una vez más ha sido valiente. Los africanos tienen un pasado de humillación a cargo de los europeos, y ése es el origen de parte de su atraso, pero Obama ha dado ha entender bastante claramente que de "parte". Occidente, remachó, no es responsable de la destrucción de la economía de Zimbabue, ni de que se siga militarizando a los niños y se les envíe a la guerra o de que haya gobernantes que se embolsan el 20% de lo que produce una nación, ni de que en diversas sociedades impere el soborno o la brutalidad...

Por su origen africano -ha declarado que tiene parientes cercanos que viven en villorrios de Kenia "donde el hambre es una realidad"-, el líder estadounidense está facultado a llamar a las cosas por su nombre sin la suspicacia que despertaría un "blanco". Ahora bien, los problemas que despiertan las enormes expectativas que ha creado se hacen cada vez más patentes.

Con África está ante un curioso dilema. No parece que en estos momentos en Estados Unidos resulte aconsejable, con el estado de la economía, con las amenazas norcoreana e iraní..., volcarse con África porque el presidente lleve sangre de esa parte del mundo. Varios asesores de Obama dan a entender que África no tiene una "prioridad arrolladora" hoy en la Administración.

En el lado opuesto están los deseos africanos, que quieren ver en él a un presidente que crea una revolución en el continente. De ahí que ya, en más de un país africano, se escriba hoy que Obama ha detectado con coraje los problemas pero que no ha sido muy específico a la hora de aportar las soluciones. En Ghana hubo cánticos de "Yes, me can, yes, we can", pero en el continente en general es el "Deseado" y de él se esperan milagros.

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