miércoles 20.11.2019

Lejos del 'Alakrana' y cerca de Obama

No hay ecos de la tormenta del Alakrana en la prensa norteamericana. Un profesor de español de Estados Unidos al que delante de las imágenes de televisión española comentaba yo el enorme alivio de las familias, me replica que la presentación del tema tiene algo de paradójico y que choca con los mensajes del cine de Hollywood: unos delincuentes escapan después de conseguir lo que querían (un dinero después de un chantaje) y, sin embargo, hay palmaditas y felicitaciones entre los responsables de las fuerzas del orden. Casi me dice "Spain is different". Su sonrisa lo decía.

Más le interesaba, aunque él se formó en España, comentar las últimas peripecias de la Administración Obama en política exterior. La televisión de Estados Unidos ha dedicado obviamente muy amplia cobertura al viaje oriental del presidente. Con él habrá visitado veinte países y muchos ya fuera de sus aliados europeos. Hubo en días pasados una atención excesiva a la reverencia que el presidente estadounidense hizo al emperador de Japón, gesto protocolario que en este país republicano no es percibido correctamente.

Mucho más calado tiene el meollo de las paradas en Japón y China. Lo primero reseñable es que el espacio dedicado a la segunda ha sido infinitamente superior al primero, lo que marca la irresistible ascensión de China y que el cacareado G-2 (China-Estados Unidos) tiene algo de realidad. Lo segundo es que ha habido discrepancias en ambos sitios. En Japón sobre la base de Okinawa. En China, según la prensa, aunque la llegada de Obama haya sido benéfica para las relaciones entre los dos gigantes, el presidente ha obtenido pocas concesiones. De acuerdo al Los Angeles Times, las autoridades chinas han sido poco receptivas en la petición americana de que haya más libertad en internet y han dado la callada por respuesta en dos temas capitales, el de mayor flexibilidad en los tipos de cambio de la moneda china y en las sanciones a Irán. Significativamente, los dos presidentes, Obama y Hu Jintao, comparecieron ante la prensa, leyeron sus largas declaraciones y no admitieron preguntas. El chino no mencionó a Irán. China, como es sabido, tiene el veto en el Consejo de Seguridad.

Paralelamente, Obama recibió la pésima noticia de que el Gobierno israelí ha decidido construir otras 900 viviendas en los asentamientos. Lo contrario de lo que él había pedido. "Desafío a Obama", abren algunas televisiones yanquis. La decisión es, desde luego, una bomba en la línea de flotación del proceso de paz en Oriente Próximo.

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