Viernes 21.09.2018

Actúa para el cambio posible

Comienza su andadura un gobierno de CENTRO IZQUIERDA EN MINORIA, con la oposición de las derechas, las UNAS heridas y en una recomposición incierta y las otras en alza, ambas en abierta competencia sobre el nacionalismo y el autoritarismo, aunque desorientadas a raíz del cambio de gobierno.

Se ha superado la prórroga de una legislatura agónica y la anomalía de un gobierno zombi y SE HA DETENIDO LA DESCOMPOSICION política sufrida que provocó la crisis, la involución social, la crisis territorial y el autoritarismo político, pero sobre todo como consecuencia de la corrupción politica y la desconfianza en las instituciones democráticas.

El eje del debate que hasta la moción de censura ha terminado situado en el propio seno de la derecha entre PP y Ciudadanos como consecuencia de la polarización entre independentismo catalán y nacionalismo español, ahora ha vuelto a la dialéctica derecha izquierda.

También se abre la posibilidad de que sean las fuerzas progresistas las que gestionen de forma abierta las medidas transversales de regeneración y renovación de la democracia frente a la corrupción y la crisis institucional.

La nueva situación no solo beneficia al PSOE como fuerza de gobierno, como muestran las encuestas mas recientes, sino que puede movilizar en potencia al conjunto del electorado de la izquierda.

El gobierno tiene un espacio no solo para los gestos, sino también para la gestión y la acción política, es verdad que limitados por su minoría parlamentaria y a un plazo acotado como mucho a media legislatura.

La composición del nuevo gobierno ha sido un primer mensaje en cuanto a unas prioridades sociales y políticas de orientación progresista en torno a la igualdad de género, la solidaridad económica, el dialogo territorial y el europeísmo.

Sin embargo, la regeneración politica frente a la corrupción y la recuperación de la credibilidad y el prestigio de las instituciones, paradójicamente aparecen diluidas cuando han sido el argumento desencadenante de la moción de censura.

En los primeros compases el presidente se ha marcado plazos y objetivos de cambio como la derogación de la ley mordaza, la regulación de la eutanasia, la recuperación de la universalización de la sanidad o el acercamiento a sus domicilios de los independentistas en prisión, ha condicionado a la negociación o al estudio de las posibilidades presupuestaria el copago de los pensionistas y ha descartado otros como el nuevo modelo de financiación autonómica o la reforma laboral.

Sin embargo, los PROBLEMAS DE FONDO del malestar social y la crisis de confianza en la democracia, así como el peligro de la involución autoritaria y de las reacciones radicales siguen latentes en Europa y más allá y no tienen alternativa a corto plazo en el marco de austeridad y ajuste predominantes.

La izquierda en su conjunto ha intentado enmendar los errores cometidos en la investidura de Rajoy aunque aún haya sido incapaz hasta ahora de contribuir, mas allá de sus votos destituyentes, a un programa político de mínimos que influya sobre el nuevo gobierno desde la izquierda y mantenga al tiempo activo a su electorado.

Continuamos, sin embargo, dando bandazos entre la legítima competencia interna y la improrrogable alternativa a la derecha. Unas veces ofreciendo apoyos sin contrapartidas, otras con reproches sobre el gobierno monocolor y más recientemente en torno a las condiciones necesarias para lograr como base parlamentaria una minoría más amplia.

La cuestión fundamental era y sigue siendo si podemos colaborar desde la izquierda para garantizar la consolidación destituyente y un PROGRAMA POSIBLE constituyente de regeneración, diálogo político territorial y cambio social.

Se trataría también de aportar medidas de CAMBIO CONCRETAS, claras y apreciables antes de las próximas elecciones autonómicas municipales y europeas de REGENERACIÓN democrática, COHESIÓN social Y LEGITIMACIÓN política que refuercen y amplíen los gobiernos del cambio y que definan un frente alternativo no escéptico por una Europa social.

De promover así mismo y más allá de la izquierda una MAYORIA PARLAMENTARIA Y UNA CULTURA DE ACUERDOS políticos con apoyo en la demanda y la movilización social.

En definitiva, se trataría de consolidar una mayoría política y social de exigencia y apoyo al cambio frente a la OFENSIVA DE LA DERECHA CON EL NACIONALISMO ESPAÑOL Y EL AUTORITARISMO, al tiempo que conjurar la amenaza de la huida populista y decisionista del independentismo.

Desde Actúa hemos propuesto una serie de objetivos y medidas posibles a pesar de la debilidad parlamentaria en el plazo de los próximos dos años.

1) Lo más urgente serían las medidas de regeneración democrática de transparencia, justicia y ejemplaridad frente a la corrupcion y la crisis de confianza en las instituciones que aún hoy brillan por su ausencia.

Medidas como la protección del denunciante de la corrupción, los canales anónimos para las denuncias, los planes y mapas de riesgo frente a la corrupción y la prohibición de la financiacion privada de partidos y sus fundaciones son medidas urgentes y practicables.

2) Además de lo urgente lo prioritario es lo social: concertar con sindicatos y empresarios la derogación de la contrarreforma laboral y las medidas de cambio frente a la precariedad laboral y sus consecuencias sociales de pobreza y desigualdad, asi como la renovación del Pacto de Toledo.

Y por otra parte revertir los recortes y consolidar los servicios publicos su universalidad y equidad mediante medidas como la universalización de la sanidad, el pacto educativo, la renta mínima ciudadana, el desbloqueo de la atención a la dependencia, el pacto por la ciencia, y para todo ello encauzar la negociación de un nuevo modelo de financiación, pero antes flexibilizando las exigencias de déficit a CCAA y municipios y desbloqueando los adelantos a cuenta.

3) Revertir además el autoritarismo y la desconfianza en la política, el descrédito  y la  deslegitimación de las instituciones y de la democracia. Para ello la derogación de la ley mordaza es un símbolo fundamental y tambien la ampliación de la ley de memoria histórica.

4) Luchar contra violencia de género aplicando en primer lugar el pacto de estado, tomar medidas frente a la desigualdad salarial, el machismo y dar respuesta al reparto de tareas, la crisis de cuidados y adoptar la perspectiva de género, en particular en la justicia.

5) Revertir la respuesta penal frente al independentismo adoptando una iniciativa política de diálogo plural y federalismo.

6) Adoptar una ley de transición energética viable industrialmente y justa en lo social y territorial frente al cambio climático asi como poner en marcha un plan de inversiones verdes.

7) Para todo ello un plan extraordinario de lucha contra el fraude fiscal, equiparación de rentas, plusvalías y patrimonio.

Una serie de medidas que contarían con apoyo social y serían susceptibles de dialogo y acuerdo parlamentario.