viernes 26/11/21

El secuestro: ¡cuántos discursos innecesarios!

Acabó el secuestro tras el pago del rescate y demás condiciones que se hayan pactado y que, por ahora, apenas conocemos, sólo estimaciones y especulaciones, más o menos atrevidas. Los secuestros forman parte de la crónica cotidiana de esa zona del planeta desde que la piratería reapareció como forma de vida para unas centenas de personas organizadas en bandas con capacidad de presión, incluso a poderosos gobiernos, que tienen que poner por delante la vida de personas a una respuesta contundente al chantaje. Ese territorio, como comprobó la Administración Clinton años atrás, es uno de los más conflictivos y complicados del mundo.

Del desarrollo del secuestro, de las negociaciones para liberar a los rehenes, se ha escrito y hablado mucho, las más de las veces a humo de pajas y con propósitos ajenos a la suerte de los secuestrados. Es uno de esos casos en los que tras establecer la tesis de la prudencia y la discreción mientras se desarrollan las negociaciones pertinentes, sin recato alguno se vierten argumentos críticos y explicaciones sobre lo que hay que hacer formulados por quienes carecen de información detallada y de experiencia práctica.

El Gobierno, que ha reclamado discreción, ha sido luego una de las partes más locuaces, con sucesivas y reiteradas declaraciones de ministros que no decían nada pero que ocupaban espacio en los noticiarios y daban pie a más especulaciones sin fuentes ni verificación. Si el Gobierno hubiera callado y aguantado más, su papel hubiera sido más lucido.

En esta historia da la sensación de que han estado mal tantos cuantos han hablado con poca información y menos criterio. La mayor parte de las informaciones publicadas han sido innecesarias y desenfocadas, demasiado enteradillo atrevido. Han sobrado comentarios airados, sentenciosos y suficientes pero sin aportación alguna, sin valor añadido, ya que ni contenían información creíble, ni criterio adicional para entender, analizar e interpretar la situación.

Ahora el ministro de Justicia dice que el Gobierno no ha pagado rescate, que es una verdad a medias que suele ser una mentira. Y la oposición advierte que el caso se convertirá en el pliego de cargos contra el Gobierno. Pero sospecho que quienes pretenden convertir este caso en el Prestige de Zapatero van a pinchar en hueso. Liberados los pescadores, podría ser un buen momento para que todos cuantos han intervenido en este caso, empezando por el Gobierno y por los medios informativos, repasen lo actuado y saquen conclusiones para cuando llegue otra situación semejante.

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