miércoles 20/10/21

En el peor de los momentos

La reputación del presidente del Gobierno está en el peor de los momentos, la del jefe de la oposición también; las expectativas políticas de los ciudadanos, en el punto más bajo, y las perspectivas del empleo, en mínimos. La sensación de que la política anda en la zona más oscura del laberinto es generalizada, excepto entre sus protagonistas, que sienten al calorcito de sus pendencias. Y no es algo privativo de los españoles, por afuera no andan las cosas mejor. Ni siquiera en Francia y Alemania, donde triunfaron en las últimas elecciones dos personajes como Merkel y Sarkozy, percibidos como agentes de cambio pero que en la realidad apenas han asumido riesgos, apenas han cambiado nada.

El presidente francés, que iba a sacudir y refundar la República, tiene más éxitos mediáticos que políticos y Francia sigue con ese estancamiento decepcionante del periodo anterior, sigue viviendo de su gran despensa, de perpetuo país rico. En el caso alemán, la canciller va de coalición en coalición, pero sin dejar rastro. Las reformas del Estado del bienestar las hizo su antecesor socialdemócrata (que quizá perdió las elecciones por eso) y la prometida política económica, con rebaja de impuestos y demás incentivos, está por ver que llegue a materializarse, a pesar de los compromisos con el Partido Liberal.

La reciente cumbre europea que puso en marcha el aparato institucional previsto en el Tratado de Lisboa ha dejado más sombras que luces, más amargura que esperanza, por la mediocridad de los objetivos, de las pretensiones y de los personajes. La gran política se teje lejos de Europa, fundamentalmente a ambos lados del Pacífico, con Estados Unidos, China y Rusia como protagonistas esenciales y con India y Brasil como artistas relevantes del primer plano.

El presidente Obama va a reclamar a los europeos, para los que apenas tiene tiempo, tropas de apoyo para la decisiva guerra de Afganistán, un conflicto en el que algo va a los europeos, pero no es probable que obtenga la respuesta que espera, lo cual no dejará de tener consecuencias en el futuro inmediato.

En resumen, desde dentro y mirando afuera, éste puede ser el peor de los momentos desde que en España empezó la aventura de la transición. También aquí el marco institucional está en entredicho y son cada día más las voces que reclaman una reforma de la Constitución que significaría empezar de nuevo, abrir otro libro.

Y punto y aparte: desde abril del 2001 les he acompañado en la feliz aventura de ESTRELLA DIGITAL, en digital y en papel cuando así fue menester. Ocho años de artículos casi diarios, algo más de dos mil. Es hora de abrir un perIodo de reflexión; de estudiar, de pensar, de cierto silencio para atender lo que va ocurriendo.

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