viernes 3/12/21

La oposición, en socorro de Zapatero

Los socialistas empiezan a ver las orejas al lobo, van por detrás en las encuestas y se empiezan a notar barruntos de fondo incluso entre los suyos. Algo así como que les hubiera abandonado ese desodorante de la fortuna que les llevó a ganar dos elecciones seguidas y a consagrar a Zapatero como un estratega o táctico electoral de primer orden. La gestión del secuestro del Alakrana ha concluido sin tragedia pero con daños para el Gobierno que sólo se explican por imprudencias y errores de coordinación. El éxito provocador de la oposición a lo largo de la semana pasada, que incluso llegó a ofuscar al experimentado ministro del Interior, y las incertidumbres del desenlace del recurso del Estatuto catalán ante el Constitucional, que puede pasar factura a la cohesión de los socialistas, colocan a Zapatero al borde del precipicio. El Gobierno funciona mal, sus iniciativas fracasan y las respuestas a los problemas se estrellan con una realidad crítica.

En socorro del Gobierno sale inmediatamente la oposición con críticas apresuradas y desmedidas que fracasan en el Congreso y que sólo entusiasman a los propios y movilizan a los contrarios. La intervención de Rajoy el miércoles en el Congreso, una de esas comparecencias tan graves como inanes, tras la liberación de los pescadores, hizo más por la cohesión de los socialistas que los esfuerzos de sus dirigentes. Y este fin de semana las pintorescas intervenciones del señor González Pons acreditan que la oposición merece ser oposición, y justifican el comentario de Rosa Díez en su congreso: si el Gobierno es malo, la oposición es aún peor.

Zapatero es muy consciente de que Rajoy y el actual equipo del PP le ayudan a seguir en la Moncloa, pero también es consciente del desgaste acumulado por la deficiente gestión de la crisis económica. No acertó en el diagnóstico, no acertó en la profundidad, y la intensidad de las medidas de reactivación no es suficiente para salir de la recesión.

Por eso en el mitin del domingo, con presencia de Felipe González al lado de Zapatero, para reforzar el liderazgo, el presidente anunció nuevas medidas económicas en esa ley de "economía sostenible" que preparan desde hace meses con incierto contenido aunque con utilidad mediática. Zapatero pretende recuperar iniciativa política, fijar el calendario, y por eso citará a los presidentes regionales a mediados de diciembre, tras la cumbre de Copenhague y en vísperas de iniciar su semestre de Presidencia europea, que confía que pueda servirles para tomar distancia sobre los populares, que vuelven a una estrategia de crispación y a esa ocurrencia que anunció el diputado Pons: "Una cacerolada echará a Zapatero del Gobierno". Pero ¿no va ganando la oposición?, ¿para qué quiere caceroladas?, ¿es imaginable algo semejante en la Europa del euro? Con Pons y similares enfrente, Zapatero disfrutará de larga vida en el Gobierno.

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