sábado 19/9/20

Sindicatos viejos

En España los sindicatos no atraviesan por su mejor momento. Han perdido fama y afiliados. Es difícil saber si la mengua de afiliación es obra del desencanto atribuible a los errores de los propios sindicatos o una consecuencia colateral de la crisis. O una mezcla de factores.

En los momentos en los que llegamos a tener más de cinco millones de desempleados (ahora rondaran los cuatro millones y medio) la afiliación descendió de manera significativa. Quien se va al paro suprime gastos. Entre otros, la cuota sindical. Al desencanto, sin duda, también han contribuido las soflamas anti sindicales lanzadas desde los medios de comunicación en sintonía con el Gobierno del Partido Popular.

La campaña arreció cuando fue aprobada la última y polémica Reforma  Laboral. La reforma que dio pie a la convocatoria de una huelga general (29 de Marzo 2012), la segunda en relación con los recortes de derechos laborales y sindicales consolidados. La primera fue en tiempos del Gobierno socialista presidido por Rodríguez Zapatero (29 Septiembre 2010).

Para volver a encontrar su sitio y contar con el apoyo de los trabajadores deberían hacer autocrítica 

También se les critica por recibir financiación del Estado de la que también se beneficia la patronal CEOE. En las tribunas conservadoras alienta una base ideológica contraria a la existencia misma de los sindicatos pero más allá de la exacerbación partidista cualquier dirigente sindical honrado debería aceptar que la "munición" para denostar a los sindicatos ha sido servida en bandeja por los casos reiterados de corrupción.

El largo y aún por sentenciar caso de los ERE de Andalucía y el presunto y millonario fraude relacionado con los cursos de formación  esparció gran descrédito sobre los sindicatos. Y no sólo en Andalucía. Tampoco ayudó el caso de Fernández Villa, el veterano dirigente del SOMA, el sindicato minero asturiano de quien trascendió que poseía una fortuna de más que dudosa procedencia el día en el que se acogió a la amnistía fiscal pagando en efectivo 1,4 millones de euros.

¿Tiene sentido la existencia de sindicatos en el siglo XXI? La opinión publicada se divide. Hay quien piensa que son instrumentos del pasado porque el concepto mismo de lo que es y aporta un trabajador está cambiando en esta era de tecnología y ordenadores en la que la disposición a trabajar -la fuerza muscular del trabajador- es cada vez menos relevante.

Otros seguimos pensando que los sindicatos son tan necesarios como lo fueron en el pasado pero creemos que para volver a encontrar su sitio y contar con el apoyo de los trabajadores deberían hacer autocrítica. Y modernizarse. Y a la manera de sus colegas alemanes, renunciar a las subvenciones financiándose con las cuotas de los afiliados.

Sin renunciar a su Historia, también deberían rebajar el exceso de contigüidad con algunos partidos políticos haciéndose transversales. ¡Ah¡ y romper con las inercias que convierte el 1º de Mayo en una suerte de parque temático reivindicativo donde la rutinas se dan cita tanto en las pancartas como en los discursos.

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