domingo 26.01.2020

El oportunismo de Rubalcaba

Parece que Alfredo Pérez Rubalcaba quiere seguir en la primera línea de la política haciendo bueno aquel sarcasmo atribuido a Winston Churchill según el cual el éxito consiste en ir de fracaso en fracaso ... sin perder el entusiasmo.

Tras liderar al PSOE en las últimas elecciones y perder más de cuatro millones y medio de votantes, pretende seguir como si la derrota no diera para una reflexión acerca no sólo de los errores cometidos, si no de una forma de hacer política claramente rechazada por los electores y simpatizantes socialistas. Quien ahora se presenta reclamando un "partido nacional", calló durante los últimos siete años ante las ocurrencias estatutarias de Zapatero y nada dijo tampoco de las patéticas sobreactuaciones catalanistas de Montilla. Nunca le oímos recordando que la esencia del socialismo democrático es la solidaridad e igualdad de los seres humanos sea cual sea el territorio donde hayan nacido o el idioma en el que se expresen. Tampoco hay memoria de declaraciones suyas recordando que quienes tienen derechos son los ciudadanos, no los pueblos.

En fin, nadie le recuerda criticando, como sí lo hicieron José Bono o Joaquín Leguina, al presidente de la "Generalitat"- cordobés de nacimiento- cuando en el Parlamento de Cataluña habló a través de un intérprete con Manuel Chávez, vicepresidente del Gobierno y andaluz como  el propio Montilla. Ya digo, nada dijo entonces Rubalcaba; ni tampoco habló en las variadas ocasiones en las que los socios del PSC en el "tripartito" (con Carod Rovira a la cabeza) humillaban o preterían a los  catalanes de expresión castellana. Venir ahora anunciando que quiere un partido "capaz de vertebrar España y decir lo mismo en todas partes" es un anuncio que llega tarde. Incluso suena a oportunismo o impostura. Un pellizco de monja para Carme Chacón, su presumible rival en la carrera del actual PSOE hacia no se sabe dónde.

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