viernes 3/12/21

Cuentas de media verdad

Entre los argumentos manejados desde el Gobierno para demonizar la patronal por no haber firmado el acuerdo social que se le propuso, destaca la imputación de que las pretensiones empresariales desequilibrarían gravemente las cuentas de la Seguridad Social. Traducido a lenguaje más comprensible para la mayoría, pondrían en peligro el pago de las pensiones en un futuro sin determinar. Es indudable que supone un argumento de alta sensibilidad, básicamente porque impera cierta intuición de que el futuro del sistema no acaba de estar del todo claro o, dicho de otra forma, hay más escepticismo que confianza cuando los gobernantes aseguran que el modelo de previsión no tiene problemas... ni los tendrá.

Las cuentas que echa el Gobierno al cargar culpas sobre la CEOE son de lo más simple, pero tienen la trampa de ser incompletas; en el fondo, aun siendo matemáticamente ciertas, no constituyen toda la verdad. Son veraces, en tanto cuantifican exactamente la merma de ingresos que supondría cada punto de reducción de las cotizaciones empresariales, pero resultan parciales porque realizan un cálculo estrictamente estático; es decir, no tienen en cuenta que el factor determinante para la sostenibilidad del sistema es el nivel de empleo o, dicho de otra forma, la correlación directa entre cotizantes y perceptores de prestación.

Sobre eso último bascula el rotundo desencuentro entre Gobierno y sindicatos, por una parte, y las organizaciones empresariales, por otra; bien es verdad que con la mayoría de expertos y organismos internacionales más del lado de las tesis que sustenta la patronal.

El punto de discordia es en realidad sencillo: ¿son las actuales cotizaciones un desincentivo a la generación de puestos de trabajo? O, expresado de otra forma: ¿bajarlas de forma apreciable contribuiría a la creación de empleo? Según se responda, hay que matizar las previsiones del efecto sobre las cuentas, estimando si los menores ingresos unitarios se verían o no compensados por el aumento del volumen de empleo -cotizantes- total. Se puede decir, con razón, que la estimación no es fácil, puesto que se trata de contrastar la realidad presente con un futurible, más o menos probable según se otorgue mayor o menor crédito al impulso que una reducción de cuotas daría a la ocupación.

La sostenibilidad futura de la Seguridad Social dependerá de la combinación de factores bastante más complejos que la mayor o menor cuantía de las cotizaciones, por lo que presentar su eventual reducción como el reverso de un porvenir del sistema plenamente garantizado no pasa de ser casi ni media verdad.

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