domingo 26.01.2020

Azkuna y los pactos

Las encuestas le colocan al borde de la mayoría absoluta. Su gestión goza de la aceptación general de los ciudadanos, más allá de si todo-todo de lo que se ha cambiado en Bilbao es de su gusto, que algunas cosas, no. Pero es lo que ocurre con un buen político, que resulta cercano hasta cuando riñe y se da un consenso sobre su valoración que se trata sin conflictos. En tiempos tan sectarios, hablar de Azkuna en Bilbao es garantía de que el interlocutor –más o menos proclive, o incluso en las antípodas ideológicas-, esboce una sonrisa de simpatía, o haga una crítica sin maldad, pero ambos encontrarán un hilo conductor. No habrá crispación.

En cuanto a su gestión, Azkuna presume con motivos de haber conseguido cerrar sus últimos cuatro años de mandato con una “deuda cero” para las arcas municipales, lo que solo ello le faculta para la reelección en el puesto de mando. La ciudad está transformada, llueven los turistas y no hay deudas. Aunque todo no hubiera sido posible sin la ayuda de la Sociedad mixta Bilbao Ría 2000, en que participan las instituciones vascas y estatales, y sin la colaboración de los grupos de la oposición. Tampoco la afluencia de turistas sin la ostensible mejora en la convivencia política registrada en los últimos años en Euskadi.

Pero es el alcalde con su vitalidad a prueba de enfermedades quien ha encarnado el mérito y a quien su seña liberal le ha hecho depositario de votantes de otras siglas. Nacionalista moderado, defensor del Estatuto cuando otros lo daban por muerto, se muestra ahora magnánimo y ofrece pactos a “todos”, cuando el mantra de la paz se enarbola antes de que los terroristas hayan renunciado a las armas. “Incluso a Bildu”, precisa, y dice alegrarse de su presencia en las urnas “porque significa que estamos todos y ya nadie puede hacer ‘victimismo’ de ese tinglado”.

Habla claro, es una de sus cualidades, y es hora de rebañar votos, aunque es posible que su mano tendida a Bildu sea incompatible con otros votos prestados. La ruptura de la izquierda abertzale con ETA es una especulación ajena que no se ha certificado. La coalición adelanta su programa municipal en el que incluye la euskaldunización en una ciudad cuya lengua principal es el castellano, para que no la confundan los turistas “con cualquier ciudad española”. Huelga el Bilbao liberal. 

Este martes comparece en la Audiencia Nacional el etarra Juan Ramón Karasatorre, coautor del asesinato de Gregorio Ordóñez, detenido en Francia en diciembre de 2001. Si Azkuna advierte explicación alguna –o pretexto válido- en el ‘victimismo’ de quienes no condenaron jamás ese asesinato, por no haber estado en las instituciones, las víctimas estarán más solas de lo que creíamos.

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