jueves 2/12/21

Mejor aquí que allá

La negociación para la última modificación del Convenio de Defensa entre España y los EEUU ha tenido lugar con total opacidad. Ha sido un error. No se trataba de transmitir en directo esta negociación, pero sí de explicar claramente lo que se pretendía. Una vez que españoles y norteamericanos se pusieron de acuerdo, es ya ineludible esta información pública y en el Parlamento. La opacidad sólo siembra dudas sobre la bondad del acuerdo y el control español de las bases y operaciones. Sin embargo la opacidad tampoco es garantía de un acuerdo en detrimento de nuestros intereses.

Cuando se negoció, tras el Referéndum de permanencia en la OTAN celebrado en marzo de 1986, hace ya casi 30 años, le reducción militar estadounidense en España (una de las tres condiciones del Referéndum) se estableció el principio de no aceptar tropas extranjeras a cambio de dinero. La presencia norteamericana resultante fue, pues, fruto de la alianza con los EEUU, tanto bilateral como multilateral a través de la OTAN. Somos aliados porque compartimos valores e intereses. No somos mercaderes del suelo patrio.

En los últimos años la seguridad ha disminuido para España y el mundo occidental al que pertenecemos con la UE

La situación mundial ha cambiado desde que se firmó ese acuerdo hace 26 años. En los últimos la seguridad ha disminuido para España y el mundo occidental al que pertenecemos con la Unión Europea. De ahí que la presencia militar estadounidense se haya incrementado en 2011 por Zapatero en Rota al tener ahora su base permanente cuatro destructores asignados a la defensa antimisiles en Europa avalada por la OTAN. Diversos aliados europeos contribuyen de diferente manera a este escudo norteamericano para nuestro continente. La española es, en este caso, una contribución logística a nuestra propia seguridad y a la de nuestros aliados.

Lo mismo ocurre ahora con la ampliación de la presencia militar norteamericana en Morón. Si en el caso anterior se intenta disuadir y, eventualmente, defendernos de un ataque misilístico, en este caso acontece que en un amplio arco que va desde África occidental hasta el propio Pakistán, pasando por todo el mundo árabe, hay una inestabilidad endémica y anti-occidental fruto de potentes radicalismos de inspiración islámica que ejercen el terrorismo no sólo contra occidentales sino también contra poblaciones islámicas, sometiéndolas a toda clase de desmanes, vejaciones y matanzas. La búsqueda de soluciones negociadas no exime de la obligación de defenderse y, eventualmente, de intervenir, aunque sea ocasionalmente. Estos incrementos de la presencia militar norteamericana no constituyen una violación de una de las condiciones del Referéndum de hace casi 30 años. La reducción ya tuvo lugar y substancialmente, obedecen a que nuestra seguridad individual y colectiva se ha degradado.

Algunos consideran el ingreso español en la Estructura Militar Integrada de la OTAN, o Estructura de Mandos, como una violación de otra de las condiciones asociadas al Referéndum de 1986. Mantenerse al margen tuvo su razón de ser cuando España ingresó tarde en la Alianza Atlántica donde todo estaba ya organizado. Quedar fuera de esa Estructura de Mandos, de la que Francia también estaba ausente entonces (ya no) tenía su razón de ser y se remedió con acuerdos de coordinación entre la OTAN y España. Pero, terminada la Guerra Fría en 1989 y deseando los aliados ofrecer la OTAN para operaciones difíciles de mantenimiento de paz, con aval de la ONU, estar fuera de esa Estructura de Mandos radicalmente reorganizada ya no tenía ni sentido ni interesaba.

 

También hay quienes alegan una violación de la condición de no instalar, almacenar o introducir armas nucleares en España. Sin embargo, no se ha introducido en España armamento nuclear para instalarlo o almacenarlo. Nuestra postura de no desplegar armas nucleares en España es respetada por nuestros aliados, y alguno la práctica en su país, pero no es apreciada por insolidaria, que lo es. Razón de más de contribuir y compartir riesgos en otros aspectos. España hace bien en involucrarse también en la seguridad y defensa del este de Europa, que nos afecta a todos los europeos.

¿Es España un lugar más peligroso tras el incremento de la presencia norteamericana en Rota y Morón? Los riesgos que corremos son los mismos que había antes. Sería ingenuo o falaz argumentar lo contrario.  Más bien se incrementa nuestra seguridad al enfrentarnos a esos riesgos con los medios a nuestra disposición junto a nuestros aliados, responsabilizándonos con los compromisos adquiridos.

Hoy en día no se puede estar sólo en el mundo y nuestro mundo es el de la Unión Europea, Mediterráneo incluido, y el del Atlántico Norte que pudiera ampliarse a todo el Atlántico. Entretanto, la UE debe mejorar su defensa de un modo compatible con la OTAN y los Gobiernos españoles deben hacer valer mejor ante sus socios y aliados la contribución española a la seguridad común. También es preferible tener al gran aliado aquí que instalado allá, al otro lado del Estrecho.

Carlos Miranda

Embajador de España

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