viernes 27/5/22

Asilo otoñal de primaveras

La llegada a Europa de miles de refugiados, sobre todo sirios, suscita la cuestión de su acogida por la Unión Europea y sus Estados miembros así como qué hacer para atajar estos grandes flujos. Su asociación con la inmigración ilegal es inevitable aunque errónea. 

En materia de acogida se han evidenciado, nuevamente, las carencias de la UE por no ser un Estado Federal. Hemos, pues, de redoblar los esfuerzos en esa dirección y, asimismo, operar con los mimbres disponibles, reforzándolos y favoreciendo actuaciones propiamente de la UE y conjuntas de sus Estados miembros. 

La Comisión Europea encabezada por el socialcristiano Juncker está en ello. En bastantes Estados miembros se han producido espontáneamente corrientes solidarias forzando un giro de 180 grados, bienvenido, por parte de conservadores como Rajoy y Cameron tras el propio giro de la democristiana Merkel después de la difusión de la foto, tremenda, de un pequeño niño sirio en una playa turca, ahogado. 

Después de haber exhibido públicamente su firmeza ante una niña palestina en lágrimas por tener que abandonar Alemania al no cumplir su familia los requisitos para la permanencia, el cambio de Merkel, como reacción ante el estado de la opinión pública, es positivo y muestra que escucha. ¿Será ahora revisable el caso de esta niña palestina?

El liderazgo europeo de Merkel, mano de acero en guante de terciopelo, es cada vez más una clara realidad en esta y en otras cuestiones por su personalidad y por el poderío alemán. Sabe enfrentarse a opiniones más conservadoras que la suya, y sus posturas, originales o sobrevenidas, prevalecen. Con los refugiados ha contado con el apoyo del socialista Hollande. El tándem germano-francés es imprescindible en la UE. 

Deben armonizarse las políticas de los Estados miembros. Alemania y Suecia son dos polos importantísimos de atracción porque su acogida a refugiados está bien reglamentada y es generosa como corresponde a cualquier país de Europa, un continente rico. Los refugiados que llegan a España lo hacen, parece, preferentemente de paso: no les somos suficientemente atractivos……. Preocupante. Países árabes y ricos, como los petropaíses de la Península arábiga, no hacen nada por llevárselos. Solo Jordania y El Líbano soportan valientemente, como siempre, el desmesurado peso para ellos de los refugiados del momento, antes palestinos, ahora sirios. Obama ha multiplicado por siete el cupo anual estadounidense, de 1.500 a 10.000 refugiados. Una minucia.

El reparto equitativo de esta carga constituye un factor de cohesión de la UE. Son inaceptables posturas insolidarias y xenófobas como las de países del Este europeo que solo quieren admitir a pocos y cristianos o el empleo de otras excusas. El paro no justifica la rebaja de cuotas asignadas. España debiera más bien esforzarse en destapar su economía sumergida que ampara parte de ese paro y bastantes engaños. Tampoco son a priori los refugiados caballos de Troya yihadistas como, en cambio, aquellos nacionales europeos que tras luchar con el Califato islámico retornan tranquilamente por Barajas, Orly o Heathrow.

La afluencia de estos refugiados no es tanto el resultado del fracaso de las “Primaveras Árabes”, acertadamente jaleadas desde Occidente, como del resultado de que la acontecida en Siria derivó en una guerra civil aún caliente. A ello se suma el Califato del Estado Islámico que asola tierras sirias e iraquíes sin que se corten sus fuentes de financiación. No bastarán acciones militares, necesarias, para reducirlo.

Con la ayuda de Moscú y Teherán Asad no solo resistió en Damasco sino que recuperó fuerzas. Algunos occidentales y Arabia saudí se contentaron con financiar y armar un conglomerado heterogéneo de opositores con objetivos claramente diferenciados, una buena receta para fracasar. Las opiniones públicas occidentales no favorecen ya el envío de tropas y Riad lo hace exclusivamente en su entorno inmediato.

Solo un acuerdo negociado puede pacificar Siria, aunque ya se intentó, sin éxito, en Ginebra. Teherán y Moscú deberían facilitar el retiro del dictador sirio sin que ello implique la desaparición total de la influencia alauí, minoritaria en la población  pero dominante en el país, como ocurrió en Irak con la suní, también minoritaria y dominante cuando Sadam Husein. La supervivencia de Asad es una victoria estéril para los que le apoyan.

Los inmigrantes ilegales (económicos), no admitirán la distinción entre ellos y los refugiados (políticos). Solo constatarán que la UE les hace un hueco a los segundos aunque solo representen el 0,11% de la población europea. Consecuentemente, los ilegales seguirán intentando llegar. La UE y sus Estados miembros deben, además de reforzar FRONTEX, multiplicar al infinito la cooperación al desarrollo en África y Oriente Medio, algo esencial para lograr allí paz y estabilidad, la mejor fórmula para que inmigrantes ilegales y refugiados se evaporen. Rajoy y Margallo, ministro para Cataluña más que de Exteriores, lo entendieron al revés al rebajar drásticamente nuestra ayuda al desarrollo.

Carlos Miranda
Embajador de España

 

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