domingo 23/1/22

¿Quo vadis Turquía?

Cuando el turista nada más llegue al aeropuerto de la principal urbe turca y motor económico del país que es Estambul, se topará con un nombre en el propio aeropuerto, en plazas, calles, polideportivos o mercados y una imagen que la verá repetidamente en los billetes de las liras turcas o en grandes carteles por cualquier sitio de las ciudades turcas del llamado padre de la Turquía moderna, idolatrado y amado por todos los sectores turcos ya que fue el creador de la Turquía actual en los años veinte del siglo pasado.

Me estoy refiriendo al que fuera primer Presidente de la República Turca, Mustafa Kemal Atatürk, quien llevó las reformas suficientes al país para intentar europeizarlo y occidentalizarlo, incluso hizo desaparecer la grafía árabe para sustituirla por la latina, prohibiendo el uso del velo en las mujeres, y sobre todo instauró el laicismo en ese país árabe, situado geopolíticamente en un lugar privilegiado a la vez que estratégico.

Desde el comienzo de las reformas que estableció Atatürk, el ejército turco se proclamó valedor y garante de esas reformas y curiosamente contrariamente a otros ejércitos del globo terráqueo se modernizó y dio un paso valiente al modo progresista, incluso en ocasiones más atrevido que una gran parte de la población turca, para defender de esta manera los principios constitucionales que derivaban en quitarse lastre islámico feudal a Turquía y apostar por una apertura laica occidental.

Esta misma semana ese mismo ejército ha intentado un golpe de estado, que ha fracasado porque gran parte del pueblo turco a las órdenes de su presidente Erdogan ha salido a la calle, a apostarse en el suelo junto a los tanques para que no se movieran y con sus gritos y protestas hacerlos retroceder a sus cuarteles.

La cuestión ahora es el intentar entender y dar claves al porqué de esta rechazable a todas luces sublevación militar, y que desde mi punto de vista va originada a intentar salvaguardar por parte del ejército turco las esencias del legado de Atatürk, me estoy refiriendo a que algunos mandos del ejército, como gran parte de la población, asisten preocupados e irritados a la peligrosa deriva que Erdogan está llevando al país, cada vez más islamizado y fundamentalista por las leyes que está aprobando su partido en el Parlamento Turco y por su dictatorial forma de gobernar que está produciendo pavor en la población cuando ven a periodistas turcos que son perseguidos y machacados por intentar ejercer la libertad de expresión mediática, o cuando ven que políticos de otras formaciones opositoras a las del Presidente Erdogan son amenazados y encarcelados, o cuando ven entre otras cosas que la Turquía laica está dando pasos agigantados hacia fanática islamización donde la mayoría de las mujeres llevan velo y los preceptos islamistas son obligatorios tratando como perros sarnosos a los laicos, y de esa manera viendo poco a poco que el sueño del Presidente Atatürk se va desvaneciendo.

Recuerdo cuando el anterior Presidente del Gobierno Español, José Luís Rodríguez Zapatero, eligió como líder preferencial al premier turco para configurar ambos la llamada Alianza de Civilizaciones, algo que los yihadistas nos recuerdan todos los meses, como en Niza esta semana, que nada de alianzas y que su civilización islamista pretende hacer desaparecernos a los occidentales de la faz de la tierra. Ahora ese "amigo" de las civilizaciones que quiere volver a implantar la pena de muerte por lo ocurrido en Turquía, las ha pasado canutas, y sólo hay que ver como los principales líderes mundiales guardaron mutismo en los primeros compases del golpe de Estado, esperando a ver el desarrollo de los acontecimientos, porque no tenían muy claro quiénes eran los buenos y los malos en este escenario actual.

Turquía es aliado de la OTAN y país que demanda y espera su adhesión a la Unión Europea y crucial en la crisis de los refugiados que tenemos encima en Europa, pero a la vez le falta un abismo para pasar el filtro de nación que respeta las libertades y los Derechos Humanos, que tiene invadida una parte de la Unión Europea como es la zona norte de la isla de Chipre, y que apuesta por modelos políticos religiosos en las antípodas de lo que demandan los tratados de la Unión.

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