viernes 3/12/21

Palabra de Leopoldo

Venezuela sufre, y la desesperación propiciada por un régimen político  que denigra el propio concepto vida, anida en el corazón del pueblo venezolano que clama por la libertad, la justicia y la prosperidad. En Venezuela se llora por la falta de libertad que no se constriñe al interior de las cárceles donde se hallan encerrados un centenar de presos políticos, sino que impregna las calles, los comercios, los colegios, los medios de comunicación…

Hace dos años, Leopoldo López fue perseguido víctima de una farsa judicial y encarcelado injustamente en la prisión militar de Ramo Verde, a las afueras de Caracas, por defender la democracia y oponerse pacíficamente al gobierno populista y liberticida de Nicolás Maduro; por exigir el respeto a la libertad y los derechos políticos de los venezolanos, y el cumplimiento del orden constitucional.

Desde entonces, su familia  realizando un extraordinario ejercicio  de fuerza y valentía, ha enarbolado la bandera por la libertad y la democracia del pueblo venezolano, centrando su vida en llevar a todos los rincones posibles, el mensaje que Leopoldo López. Ellos se han convertido en sus ojos, sus manos, sus brazos y su voz, fuera de la prisión. Pero, no solo claman por la libertad de Leopoldo, ni por la del centenar de presos políticos en Venezuela, sino que han cargado sobre sus espaldas la  responsabilidad de reivindicar la defensa de los derechos y libertades irrenunciables de todos sus compatriotas.

El testimonio de su familia, nos ha permitido a todos entrar en la celda de Leopoldo y ser testigos de cómo “vive” y qué siente. Desde hace dos años, cada día lucha para mantener la dignidad y la voluntad de ser útil para su país.

Hace pocos días tuve el honor, como alcalde de Brunete, de acoger en nuestro municipio un encuentro en el que pudimos escuchar el testimonio terriblemente desgarrador de Leopoldo López Gil, describiendo el sufrimiento de su hijo, de su familia y de tantas y tantas personas en Venezuela que viven amedrentadas y padeciendo todo tipo de calamidades, bajo el yugo del populismo totalitario de un gobierno que mantiene presos a sus ciudadanos, ya sea en cárceles físicas, o bien apresados por la falta de alimentos, la precariedad de la sanidad y la educación, la falta de independencia de la justicia, el intervencionismo económico, y en definitiva… la falta de libertad.

Cuando un ser humano nace, llega al mundo desnudo de ataduras y de cadenas. Todos nacemos iguales, como páginas en blanco de un libro con nuestra particular historia por escribir. Es el contexto geográfico, histórico, cultural y social, el que moldea las circunstancias de todo ser humano, “preparándolo” para afrontar y vivir la vida, de formas muy diferentes.

Nadie debería rellenar esas páginas en blanco privado de libertad, desde la cárcel, como ha hecho Leopoldo López. Nadie debería escribir la historia de su vida desde el temor, la represión, el hambre, la miseria, el fracaso, la desesperación…

Venezuela se merece un futuro mejor. El pueblo venezolano no merece vivir en un infierno, ni dentro ni fuera de las cárceles.

La libertad es un derecho universal y, como tal, su defensa es algo que nos compete a todos, ya sea en Caracas,  en Madrid, o en cualquier otro lugar del mundo.

Mientras, en España, la ultraizquierda no ceja en su empeño de mostrar su apoyo a Maduro.

En la Eurocámara, una abrumadora mayoría votó a favor de la liberación de los presos políticos en Venezuela y por la celebración del referéndum revocatorio. La izquierda volvió a “asomar la patita” con la abstención de Podemos y el voto en contra de IU.

Ese mismo Podemos, al que le interesa que no se conozca la devastadora realidad que se vive bajo los regímenes totalitarios y populistas como el de su admirado Chávez o su heredero Maduro, se permite acusar a los partidos democráticos de utilizar políticamente con fines electoralistas sus manifestaciones de apoyo a la causa de la libertad.

Pero claro, haber recibido 7 millones de euros de la Venezuela chavista para financiar el germen de Podemos y “crear en España fuerzas políticas bolivarianas”,  a través de la Fundación CEPS de Iglesias, Monedero y Errejón, merecen agradecimiento y  pleitesía por parte de los podemitas al gobierno de Maduro. Podemos no puede dejar de atender su compromiso con el comunismo y con el objetivo de trasladar el régimen bolivariano a España.

Deberíamos escuchar con muchísima atención las constantes advertencias de los ciudadanos venezolanos que nos advierten de los peligros del populismo que están padeciendo en sus propias carnes. Es necesario hacer un esfuerzo por alertar y educar al votante, haciéndole consciente de que su voto es el primer escalón para el futuro de sus hijos.

En España no necesitamos “libertadores” porque somos un pueblo que vive en libertad. Los españoles necesitamos un gobierno serio, moderado y responsable cuyas políticas reviertan en crecimiento económico, en bienestar social, en desarrollo y prosperidad. Y esas son las bases sobre las que se asienta el proyecto de gobierno del Partido Popular.

El próximo 26 de junio, los españoles tenemos  en nuestros  manos la oportunidad de elegir  el camino para el futuro de España: liberticidio o libertad. 

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