viernes 3/12/21

“Aequalitas realis”

Hoy inicio este viaje en Estrella Digital, para trazar mediante las palabras, un recorrido en el que espero despertar el interés de los lectores. Mi agradecimiento, naturalmente, a este diario que me brinda la oportunidad de asomarme cada sábado a su ventana (la de todos ustedes), para contar y expresar libremente mis pensamientos.

Comienzo la singladura, pues, en una semana en la que la Mujer ha protagonizado la actualidad, con motivo de la celebración del Día Internacional de la Mujer, el 8 de marzo. He de confesar que desearía profundamente no tener que conmemorar este Día, porque no hubiera necesidad real de hacerlo, pero lamentablemente, no es así.

Por ello, resulta imprescindible que cada 8 de marzo desde los diferentes ámbitos sociales, políticos e institucionales zarandeemos las conciencias de todos para lograr la consecución real de la igualdad de oportunidades entre mujeres y hombres. Me sonrojo literalmente al escribir esta reflexión cuando me paro a analizar el hecho de que en pleno siglo XXI, todavía tengamos que debatir y luchar por una cuestión que resulta tan obvia y natural, como la propia vida.

Tristemente, la desigualdad sigue siendo hoy un hecho y, sin duda, debemos dar un paso al frente con valentía y exponer sin cortapisas su reconocimiento, para valorarlo con toda la profundidad y contundencia que merece y, de este modo, seguir tomando cuantas medidas sean necesarias para su total eliminación.

Tristemente, la desigualdad sigue siendo hoy un hecho y, sin duda, debemos dar un paso al frente con valentía

Para ello, además de contar con un marco normativo que garantiza la igualdad de trato y de oportunidades para las mujeres y la erradicación de la violencia que se ejerce contra ellas, se hace absolutamente necesario, poner en marcha medidas transversales, que vayan deshaciendo nudos históricos, y vertebrando el conjunto de la nueva sociedad en la que el objetivo de la igualdad sea una realidad.

Entre las diferentes medidas transversales que complementan ese marco normativo, se halla el “Plan Estratégico de Igualdad de Oportunidades 2014-2016”, que el Gobierno aprobó en 2014, con el objetivo de incidir directamente en la reducción de las desigualdades en el ámbito del empleo y la economía (especialmente en materia de retribuciones); apoyar la conciliación y corresponsabilidad de la vida personal, familiar y laboral; erradicar la violencia que sufren las mujeres; mejorar su participación en la sociedad; y fomentar la igualdad de oportunidades a través del sistema educativo, etc.

Asimismo, desde el Gobierno se ha incidido de forma especial, en la promoción de las mujeres en el medio rural, y en el aprovechamiento de las nuevas tecnologías como vía para promover la igualdad de oportunidades entre mujeres y hombres. Además, se ha reforzado la colaboración público-privada con aquellas empresas comprometidas con el principio de igualdad de oportunidades a través de proyectos como el distintivo “Igualdad en la Empresa”, que acredita a las empresas por su excelencia en esta práctica.

En este sentido, en España más de 2.000 empresas han utilizado ya la “Herramienta de autodiagnóstico de brecha salarial de género” creada en 2015. Por ponerles un ejemplo, Red Eléctrica de España ha sido una de las primeras empresas que obtuvo, en 2010, el Distintivo de Igualdad en la Empresa, por sus políticas de compromiso con la igualdad laboral entre mujeres y hombres. Actualmente son 116 la que cuentan con él, en España.

Este año, además, se ha diseñado un “Sistema de valoración de puestos de trabajo con perspectiva de género”, que permite fijar retribuciones objetivas a cada puesto, sin sesgo por razón de sexo; y se invertirán 350.000 euros en un programa para PYMES de mejora de las condiciones laborales y reducción de desigualdades retributivas por razón de género.

Éstas son, a modo de resumen, algunas de las iniciativas que se han puesto en marcha recientemente, en nuestro país, para complementar ese marco legal que garantiza la igualdad de las personas sin discriminación por razón de su sexo, pero aún queda mucho por hacer.

Sin duda, como ocurre en todos los ámbitos de la sociedad, la educación juega un papel fundamental y será básica, a la hora de moldear las conciencias de los ciudadanos durante los primeros años de desarrollo personal. Pero de poco sirve educar en valores si no se predica con el ejemplo. Debemos apostar por la mujer,  por la verdadera igualdad de oportunidades y por el reconocimiento al importante trabajo que realizan para el desarrollo de la sociedad. En el equipo de gobierno de Brunete, somos cuatro hombres (incluido yo) y seis mujeres. Sin duda, un gran equipo de profesionales que están en el gobierno por su valía, sin que el hecho de que sean hombres o mujeres haya influido como variable en su designación.

Desearía no tener que volver a sonrojarme al reflexionar sobre esta cuestión; espero que muy pronto el motivo que lleve a la celebración del Día 8 de marzo se concrete exclusivamente en homenajear a las mujeres como reconocimiento al importante papel que desempeñan en la sociedad, sin que exista la necesidad de reivindicar la igualdad de oportunidades, entre seres que ya son iguales.

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