viernes 3/12/21

Quique Flores y los cafres que "necesitan cariño"

No sé si hay que felicitar o compadecer a mi amigo Quique Sánchez Flores, 'Quique Flores' para el fútbol, al atreverse a afrontar el reto del Atlético de Madrid y en pleno divorcio entre la afición rojiblanca con la plantilla y el consejo de administración.

Pero sí hay que recriminarle por la complacencia con la que asumió ayer durante su presentación la 'bajada de pantalones' de sus nuevos jefes, Miguel Ángel Gil, Enrique Cerezo y Jesús García Pitarch, y de los jugadores ante un grupo de cafres del llamado Frente Atlético. Precisamente de esos que unos días antes gritaron desde la grada del Calderón: "¡Reyes, muérete!".

Es cierto que Quique Flores llega al Atlético tras el torbellino creado por la destitución de Abel Resino. Se sentará en el banquillo con el objetivo de llevar al equipo a los cuatro puestos de la Liga de Campeones. También para levantar el ánimo del vestuario y como 'apagafuegos' de los males de un club difícil y muy particular, donde si no hay problemas, se crean.

Ahora bien, de no querer crear problemas a las pocas horas de técnico rojiblanco a permitir la ingerencia del Frente Atlético en la normalidad del plantel y decir que los "ultras necesitan cariño", va todo un abismo.

Tanto que es para hacerle la prueba del 'ADN' para comprobar si es el mismo joven entrenador que salió mal parado de una experiencia parecida como entrenador del Valencia de donde salió tarifando con la afición por no callarse ni debajo del agua y mantener su propio criterio ante la guerra interna de los directivos.

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