viernes 3/12/21

Del optimismo al pesimismo

Tenemos una corazonada. Una encendida frase que abandera y enardece la candidatura de Madrid, que no ha podido ser más acertada. Porque corazonada, según el diccionario, es el "impulso espontáneo con que alguien se mueve a ejecutar algo arriesgado y difícil". Es una corazonada que ha pasado del optimismo a la cautela, por no decir pesimismo, amenazada por el efecto Obama y Lula en todas las apuestas.

Ganar hoy en Copenhague la batalla por albergar los Juegos del 2016 sólo con la ilusión de una corazonada ante Chicago, Río de Janeiro y Tokio va a ser una empresa altamente complicada para Madrid. Una corazonada que va perdiendo cuotas de optimismo conforme se va acercando la hora decisiva para que el presidente del Comité Olímpico Internacional, Jacques Rogge, anuncie al mundo el nombre de la ciudad elegida.

Pasar la criba de la primera votación sería importante. Tampoco será una misión fácil. Madrid va a tener que superar el escollo de los europeos, cuyos intereses están dirigidos a los Juegos del 2020. Y si Madrid fuese hoy la elegida para los del 2016 se anularía la posibilidad de que los Juegos volvieran a Europa por tercera vez consecutiva, con lo que se esfumarían las intenciones olímpicas de París, Roma, Múnich y Moscú.

La candidatura de Madrid es excelente. Es más, se dice que si Londres tuviera algún contratiempo de última hora para celebrar los Juegos del 2012 Madrid está preparada para cubrir con éxito tal emergencia. Las instalaciones están construidas en gran parte, el proyecto del estadio olímpico sobre la Peineta es una realidad, y es una ciudad que no duda en echarse a la calle en apoyo popular de un sueño que ya se ha visto abortado en otras dos ocasiones.

Pero Madrid se va a enfrentar en esta última y decisiva jornada de hoy ante el tribunal del COI a algo más que a un examen de su proyecto. Va a afrontar la prueba más difícil y complicada, como es nivelar la balanza a su favor de un club privado como es el COI -dicen que el más importante del mundo- cuyos miembros convierten las vísperas de las votaciones finales en un mercado de abastos de compra y venta de voluntades.

Un cónclave olímpico al que ha acudido una nutrida representación de la candidatura de Madrid encabezada por los Reyes de España en un peregrinaje que tiene el objetivo de convencer a los miembros de un grupo impredecible que durante unos días se convierten en los amos del planeta haciendo viajar a Copenhague al otro amo Barack Obama.

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