domingo 17/10/21

Impotencia y frustración

Los partidos no hay que merecerlos, hay que ganarlos. Y este Real Madrid de grandes individualidades que se sientan en el trono de los mejores futbolistas del mundo volvió a poner de manifiesto anoche ante el Olympique de Lyon que no sabe ganar los partidos serios y a rivales que le tratan de tú a tú aunque sea en el mismísimo epicentro del Bernabéu con su 'miedo escénico' y el 'espíritu de Juanito'. Y la afición blanca se fue a casa con la imagen de la frustración del capitán Raúl en gresca con un contrario.

Anoche murió un ambicioso proyecto confeccionado a golpe de talonario por Florentino Pérez para conquistar la Liga de Campeones en el coliseo blanco que salta hecho añicos y hasta ridiculizado tras un partido que debió solventar en los primeros cuarenta y cinco minutos.

A pesar de la superioridad del equipo de Pellegrini, la tragedia nunca dejó de presidir la primera parte. Un periodo que concluyó con un preocupante uno a cero -gol de Cristiano Ronaldo a los cinco minutos- que, si bien dejaba igualada la eliminatoria y prometía una clara remontada, el marcador siempre estuvo pendiente de un hilo incierto que llegó a poner el corazón del Bernabéu en un puño cuando Makoun perdonó la noche a Iker Casillas. Un gol que no habría hecho justicia, pero los errores se pagan muy caros cuando se viaja por Europa sólo con el pasaporte del nombre.

El Lyon salió del vestuario en la segunda mitad dispuesto a no pasar los miedos del primer tiempo. Adelantó sus líneas para dinamitar a la cuna de creación del juego madridista, donde Guti fue cediendo terreno poco a poco hasta dar muestras visibles de que el partido le venía demasiado largo. El equipo galo se hizo dueño de la situación y sacó a relucir las carencias del Madrid, que, como denunció el segundo capitán al término de la contienda, abusó de las individualidades y pecó casio siempre de actuar como un auténtico equipo.

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