viernes 3/12/21

Efectivamente, el Madrid no es el Barça

Ya lo había avisado antes de emprender viaje hacia Villarreal. Pellegrini tiene más razón que un santo y no hay dios que le pueda discutir que cualquier parecido del Real Madrid con el Barcelona no es más que una pura y mera coincidencia.

Ver a un desconocido Guti olvidarse del fútbol exquisito, como anoche en El Madrigal, para trabajar, presionar, bregar, correr, pelear, fajarse, no rehuir el choque y soportar sin perder los nervios el ambiente hostil de la grada, nos vale para descubrir otro estilo oculto de un Real Madrid.

Un bloque que abandona el olimpo para bajar a la tierra y ganar el partido como todos los equipos humanos: a base de echarle casta y orgullo para después defender con uñas y dientes el valioso botín de la victoria.

Ante un rival como el devaluado Villarreal de estos comienzos de temporada, mucho menos 'submarino' sin Marco Senna, este otro Madrid fue un equipo muy del corte del huraño José Mourinho.

Un Madrid que en el segundo tiempo 'ingenieros honoris causa' como Cristiano Ronaldo, Kaká -los goleadores- o el mismo Guti se quitan el frac de galácticos para ponerse el mono de currante.

Da la impresión de que Manuel Pellegrini todavía no acaba de dar con el guión ideal de la superproducción que Florentino Pérez ha puesto en sus manos para ser mejor que el Barça. Y esto, además de ganar partidos, también se consigue dando espectáculo por esos escenarios que son caldo de cultivo para el negocio en el que su 'jefe' ha convertido el club.

Y si el nuevo estilo de ganar sin importar cómo con tal de seguir sumando puntos es lo que quiere Pellegrini, mucho me temo que el Bernabeú tarde o temprano terminará por pasarle factura con su reprobación. Y más aún si la noche anterior durmió soñando con el juego del Barça de Pep Guardiola.

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