viernes 17.01.2020

Pobres ciudadanos

La última ocurrencia de la DGT es volver a examinar a los conductores con experiencia; por ahora es sólo una cuestión a debatir y, al parecer, han encargado un estudio sobre el tema a una universidad española. Ya anuncio que, de llevarse a cabo tal prueba, no sólo seré brutalmente suspendido sino ejemplarmente desacreditado ante la sociedad como un tipo peligroso que pese a conducir durante más 40 años sin un solo accidente ni medio grave, carece de los conocimientos básicos que la DGT exige en sus exámenes.

Y como yo ¿cuántos? Porque resulta que ese estudio que ahora se encarga, ya se hizo en su momento y los resultados fueron catastróficos: mas 90 por ciento de los conductores suspenderían el teórico. La pregunta es inevitable: cuando una inmensísima mayoría de quienes conducen habitualmente sin mayores problemas suspende un examen de conducir ¿no será que lo que falla es precisamente el examen?

La respuesta es sí, se ponga como se ponga la DGT: se piden conocimientos inútiles, se plantean situaciones absurdas y sobra decenas de señales. Pero es que, además, hay una contradicción en todo esto: o las campañas de la propia DGT nos mienten, o nada tienen que ver los conocimientos de los conductores con los accidentes: ni la velocidad excesiva, ni el consumo de alcohol, ni el cansancio ni la inmensa mayoría de las principales causas que se nos exponen como provocadoras de accidentes se aprenden o se enseñan en un examen, son conductas individuales lamentables pero ajenas por completo a los conocimientos sobre la conducción.

Si lo que la DGT quiere es, como dicen ya muchos conductores, sacar unos eurillos y dar ingresos a las autoescuelas, pues nada, adelante. No sólo me parece bien sino que brindo la misma idea a todas aquellas instituciones que conceden algún título: ¿cuántos arquitectos, ingenieros, médicos, periodistas etc. etc. aprobarían hoy una reválida de sus carreras?  Es más, ¿cuántos catedráticos y grandes profesionales aprobarían hoy con nota suficiente el examen de selectividad? Yo desde luego, no entre otras cosas porque me han cambiado el idioma y ni los complementos directos se llaman ya así; y sigo sin tener ni idea de qué son las dichosas "valencias" en química. Nunca lo he sabido y, pese a todo, he llegado hasta la jubilación sin grandes sobresaltos. Habré tenido suerte.

Vamos a ser un poco serios, por favor. Jamás entenderé el interés de la Administración en complicar la vida al pobre ciudadano que no se mete con nadie y que sólo pretende sobrevivir en este magma de regulaciones, leyes, citas previas, instancias, modelos, certificados y todo con fotocopia legalizada y legitimada.

De verdad, DGT, escucha la pobre voz de la inmensa mayoría y en lugar de encargar estudios para hacernos pasar por nuevos exámenes, dedica ese dinero a que alguien con conocimiento examine tus exámenes  y te diga oficialmente la triste verdad que todos sabemos: que son inútiles y aunque uses las nuevas tecnologías, desfasados.

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