Miércoles 22.05.2019

Navarro

El PSC tiene una larga tradición política en Cataluña y Pere Navarro, el candidato que es alcalde de Terrasa lo sabe de buena tinta. No tiene que mirar muy lejos el partido de los socialistas para entender adecuadamente donde está la base electoral que hizo presidente a Zapatero en dos elecciones consecutivas. Su público y su electorado están en las ciudades y pueblos que tienen una fuerte implantación inmigrante.

Ha perdido mucho tiempo el socialismo democrático buscando un espacio de oportunidad entre la estrategia de CiU y el radicalismo de ERC

Hablar de inmigrantes para referirse a los catalanes que viven desde hace años en algo mucho más que asentamientos laborales, es un desfase histórico. Están integrados y han convertido, merced a la existencia de una fuerte actividad municipalista de treinta años, aquellos lugares que constituían poblados de “charnegos” en espacios sociales de convivencia, ciudades y pueblos con servicios y comodidades conquistadas gracias a un constante respaldo a sus alcaldes.

Y estos alcaldes han sido tradicionalmente de izquierdas. Por eso es hacia ellos hacia los que el PSC mira ahora, ahogado en las encuestas, para definir un proyecto político asequible a los votantes que hicieron posible esa continuidad socialista en los municipios y que daban su voto al proyecto del PSOE en elecciones generales. Ha perdido mucho tiempo el socialismo democrático buscando un espacio de oportunidad entre la estrategia de CiU y el radicalismo de ERC. Y lo perdió, desde luego, con el espejismo de
un pacto que llevó a la Generalitat a un gobierno errático y a la contra, que lamentablemente se quedó en eso a los ojos de mucha gente, por cuya gestión
parece que ahora se rinden cuentas negativas. Y las rinde, precisamente, el partido que lo presidía.

El entorno natural de una izquierda catalanista templada, capaz de sumar la voluntad de trabajadores y clase media, y de ofrecer una apuesta política social frente a los disparates soberanistas y la falta de un proyecto político ycívico integrador, está en ese espacio ideológico que dio forma al ya clásico municipalismo progresista.

Navarro ha sido, en esta campaña, un líder sin tiempo

Quizá sea ya tarde para consolidar el voto de esos sectores que abjuran de los recortes tanto como de los suicidios colectivos del oportunismo nacionalista. Pero de que es ahí donde el manual dice que deben poner el acento, no cabe ninguna duda. Es en esa franja electoral donde deberían haber constituido el núcleo duro sobre el que sumar otros sectores que vieran en ellos una actitud sensata y responsable frente al desmantelamiento del estado del bienestar o la locura secesionista.

Navarro ha sido, en esta campaña, un líder sin tiempo. Si a Felipe González le faltó, según sus famosas palabras, una semana para ganar a Aznar en el 96, a Navarro le ha faltado algo más de tiempo para ser un candidato de izquierdas sólido y sin complejos y huidizo de los debates territoriales que en nada han ayudado a identificar al PSC como la alternativa seria de la izquierda que ofrece un proyecto alternativo y posible al neoliberalismo de CiU y PP.

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