sábado 17.08.2019

“Catalonia is not Liechtenstein”

"No tengo ninguna cuenta en un paraíso fiscal. Quiero que Mas diga lo mismo. Si lo dice tendrá mi apoyo personal y político", dice el líder del PSC. Fíjense que sencillo. La manera más concreta y clara de resolver las falsas acusaciones, las insidias o los falsos testimonios. Y los demás, que asistimos con asombro al despliegue que ha realizado el diario El Mundo nos quedamos además de boquiabiertos, deseosos de obtener respuestas.

"No es una ofensiva contra la independencia. Una cosa son las ideas políticas y otra las cuentas en Suiza. Son cosas distintas", ha dicho la secretaria general del PP, De Cospedal. Desde luego tiene razón, no son cosas equiparables. Por su parte, Carmen Chacón se ha pronunciado en esta campaña con la vehemencia y la dureza de un liderazgo que aún no se ha consumido; para la exministra, el objetivo de CiU es que "no hablemos de corrupción” y añadió tajante y clarificadora: “si CiU persigue un Estado propio no es para los catalanes. Es para apropiárselo ellos".

"¿Está defendiendo una Cataluña independiente para tapar una presunta corrupción y la mala gestión de CiU?", se ha preguntado Alicia Sánchez Camacho.

Pujol vuelve a la escena política para justificarse y amenazar a El Mundo

Y en esta situación, ha vuelto Jordi Pujol a la escena política; no tanto para hablar de la territorialidad o del soberanismo catalán como para justificarse y amenazar a El Mundo: "Se habla de un documento que suponiendo que existiera sería ilegal. El juez dijo explícitamente que él era el único que podría ordenar la investigación y no lo ha hecho. Si existe, se ha hecho vulnerando los conductos que marca la ley". Ha dicho el viejo Honorable President. Y ha rematado con una advertencia que se superpone con suficiencia al mesianismo de Mas: "El país, el día después del 25 de noviembre, necesitará de todo el mundo. Nosotros necesitaremos de mucha gente, pero será de la que se haya comportado dignamente en momentos como este". Impresionante.

Mas sigue, ahora sí que va envuelto indisimuladamente en la bandera. Recuerda a la “Libertad guiando al pueblo” de Delacroix, pero sin mostrar el pecho. Sin dejarse confundir por la emoción de la bandera, sin arrojarse al vacío de las circunstancias y menos aún mostrándose con la sinceridad que corresponde al liderazgo que pretende interpretar.

Que hablen pero que digan la verdad. Eso ahora es lo único que importa. 

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