martes 15.10.2019

La democracia interna de los partidos

En el último episodio de la guerra abierta en el seno del Partido Socialista de Madrid, gracias a Zapatero, Tomás Gómez quiere un debate de primarias a la americana. Trinidad Jiménez, no. Su negativa, según dice, viene avalada por los estatutos del PSOE que no contemplan ese ejercicio democrático. Pero tampoco hay una prohibición expresa. En ese tiene razón Gómez.

Esta última batalla, y otras que recordaré, me hace dudar de si existe democracia interna en los partidos políticos españoles. Y no me refiero únicamente por este caso a los socialistas.

Todo parece estar atado y bien atado por y para el beneficio del llamado aparato. Ya lo dijo Alfonso Guerra, “quien se mueva, no sale en la foto”.

Los estatutos y los comités de disciplina de los partidos –ahora lo bautizan con un eufemismo- han restado, cuando no anulado, la democracia interna de todas las formaciones.

Sin tener que remontarnos demasiado lejos, no resultó muy ejemplar el castigo impuesto a Manuel Cobo por el “Comité de Derechos y Garantías” del PP por su entrevista en El País en la que, recordemos, decía lo que pensaba sobre su partido, “la gestapillo” y la Gran Señora de Madrid. Resultó intolerable y el aparato, además de Francisco Granados, se le echó encima.

El mismo Cobo se tuvo que tragar recientemente otro sapo hermano del anterior y, por indicación de De Cospedal, reculó y se vio obligado a retirar el recurso contra el archivo judicial del caso de los espías. A menos de un año de las elecciones municipales tenía muy difícil salir en la foto si continuaba moviéndose y persistía en su resistencia contra el aparato. Lo más desternillante de todo es que la Secretaria General le “agradeció” el paso atrás.

A todo esto, no dejó de sorprenderme que un viejo militante socialista defendiera el ordeno y mando de los populares con Manuel Cobo. “Es cuestión de disciplina, ningún militante puede ir hablando mal del partido”, me dijo.

Y yo que defiendo la libertad de expresión…

En eso que los políticos llaman democracia interna sin que se les caiga la cara, podríamos citar el nombramiento a dedo de Rajoy. Y también el último Congreso del PP –los que se movieron han dejado de estar en las fotos de Génova-, así como la envolvente que le hicieron a Bono en su lucha contra Zapatero por el liderazgo del PSOE.  Se acostó con el pijama de Secretario General y se levantó sin cartera y sin cinturón en el pantalón.

Antes, ese tipo de manejos previos o posteriores a las votaciones, se llamaba pucherazo. Ahora lo llaman democracia interna.

Pues estamos listos.

Tomás, no te arriendo las ganancias.

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