sábado 14.12.2019

¡Que dejen en paz a los árbitros!

Mourinho, quien ahora ha optado por el silencio como mejor medicina para acallar a sus críticos y no darles argumentos, nada más finalizar el encuentro contra el Getafe, dijo a sus jugadores que “con esta victoria hemos dado un gran paso para la conquista de la Liga. En partidos así es como se ganan los títulos”. Lleva razón. Fue un partido feo y soso, pero ganó quien más méritos hizo. El Getafe, apenas inquietó, sin tirar a puerta es imposible ganar. Amén del penalti que hizo Pepe que tocó claramente el balón con la mano aunque hizo amago de esconderla. Ante esta jugada, los del más allá, es decir en Barcelona, la prensa destacó la ayuda arbitral al Madrid, cuando el colegiado repartió errores por los dos bandos.

El último rumor extendido es el de hacer ver que los dos grandes reciben los mismos favores arbitrales y que por lo tanto no tienen argumentos para la queja. Y en efecto, así es, pero a unos le ayudan más que a otros. En la Ciudad Condal ven las manos ajenas pero no las de su propia casa.  De esta forma resaltan el error del árbitro del Getafe-Real Madrid al no señalar la mano de Pepe, pero olvidan el penalti de Cata a Cristiano o la falta de Torres a Özil cuando el alemán se iba solo a portería.

¡Manda huevos!, que en Barcelona se quejen de los árbitros. La cara dura de Sandro Rosell raya en el insulto, cuando si echamos un vistazo atrás, veremos que en partidos claves y momentos puntuales, el Barcelona ha sido claramente favorecido -ahí están los Ovrebos, Starks y los Teixeiras de turno- independientemente del excelente juego del Barça en los últimos tres años.

El Madrid tampoco tiene motivos de queja, pero al menos ahora calla. Todo lo contrario que el Barcelona, o mejor dicho su presidente, que sin rubor se permite el lujo de decir que los árbitros están perjudicando a su equipo.

Lo mejor que pueden hacer tanto el Barcelona como el Real Madrid es dejar en paz a los árbitros, porque en el cómputo total son más beneficiados que perjudicados. Qué los dejen en paz, sobre todo los que menos motivos tienen.

Ni el liderato del Real Madrid ni los títulos logrados por el Barcelona se justifican por la intervención de los árbitros. La trayectoria imparable del equipo de Mourinho en la Liga no se discute, donde lleva una trayectoria de récord.  Sus números son elocuentes: 71 goles a favor en 21 encuentros disputados, a una media de 3,38 tantos por partido y con una proyección de casi 130 goles al final de la Liga.

Esta es una de las razones del claro favoritismo del Madrid para llevarse esta Liga, su enorme pegada. Además tiene una plantilla más compensada y numerosa que el Barcelona, claramente más corta, por capricho del señor Guardiola.

Este mes de febrero va a ser clave en el devenir del título liguero. Y hasta el calendario favorece más a los blancos que a los azulgranas. El Madrid tiene partidos ante rivales más asequibles como Levante, Rayo, Real Sociedad, Betis; el Barcelona se enfrentará a Osasuna, Atlético de Madrid, Valencia y Sevilla. Y en medio tiene las semifinales de copa ante el Valencia y luego la Champions.  Un calendario muy exigente para una plantilla corta, descompensada y cansada. Pero así lo quiso Guardiola, luego que no se queje.

Hay otro dato más que nada curioso. Mourinho a lo largo de su carrera nunca dejó escapar un campeonato en los tres equipos donde ha estado (Oporto, Chelsea e Inter  de Milán) cuando la ventaja era superior a tres puntos. Y curiosamente, en el segundo año de estar en esos equipos siempre conquistó la Liga.

Pero creo que la principal razón de peso -a parte de los siete puntos de diferencia- que el Madrid tiene para conquistar esta Liga, de la que es el gran favorito, es que el equipo está con una gran confianza y que aunque muchos se empeñen en hablar de guerras internas,  el vestuario está unido y a muerte con su entrenador. No hay más diferencias que las que pueda haber en cualquier otro grupo. El Madrid huele a campeón.

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