Lunes 19.11.2018

El relato que se perdió en el chalet

No es un debate sobre legalidad, tampoco sobre lo que se debe o no se debe hacer.

Analizar lo sucedido con la compra del chalet por parte de Irene Montero y Pablo Iglesias es una cuestión de algo que en Podemos, hasta ahora, se habían esforzado en cuidar mucho; el relato.

Por ejemplo, Juan Carlos Monedero tiene todo el derecho de salir de defender la compra, incluso de convertir la votación entre los militantes en una consulta entre si se prefiere a Pablo Iglesias o a lo peor de la derecha en España. Puede hacerlo, pero siendo un amigo, tan cercano, rompe el relato.

Y un relato, que es aquello sobre lo que está construido Podemos, depende tanto de lo que se hace como de lo que se comunica y la forma de hacerlo.

Ese chalet no encaja de ninguna manera con lo que representa Podemos. Tal vez sea coherente con lo que es Pablo Iglesias, pero no con lo que ha transmitido. Y Podemos se construyó en base a lo que decía ser.

Y no va a encajar de ninguna manera, porque es literalmente contradictorio. No será posible mantener el mismo relato, como están intentando hacer, con modificaciones tan de calado. Como Romeo y Julieta no tendría sentido si fueran los dos de familias amigas, se llevaran todos bien y se hubieran enviado una nota el uno al otro explicando lo que iban a hacer con el veneno.

Igual la historia es mejor, pero desde luego ya no sería Romeo y Julieta, como no va a ser ya lo mismo Podemos.

Las modificaciones y adaptaciones no pueden funcionar ante una contradicción tan grande. Buscar intimidad, vivir en el campo, formar una familia, un nuevo proyecto de vida... son reivindicaciones completamente legítimas siempre y cuando no las adoptes tras haberlas criticado en el resto de los mortales.

Para concluir, una votación incomprensible. No la saben justificar ni la mitad de los que están votando que sí. Un plebiscito personal, que pasa las responsabilidades a los afiliados en un juego de trileros en los que se vota eso y lo que cada uno quiere.

Ese chalet y esta votación no son Podemos. Porque ni es seguir viviendo en el barrio ni es más y mejor democracia. Dos gestos que parecieran planificados por el peor de los enemigos de Podemos y para colmo, comunicados por el segundo peor enemigo.

Desgraciadamente no terminará aquí. Queda el resultado de la votación, los gestos, la próxima tertulia. Es ahí donde se verá que el relato ya está muerto, por mucho que lo sigan sacando a pasear.

Igual funciona, como el CID, para una vez más, pero muerto, está.

Alberto Sotillos

Sociólogo, analista de comunicación política.

@AlbertoSotillos

El relato que se perdió en el chalet

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