lunes, febrero 6, 2023

Terceras elecciones

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Enero 2017, se acaban de celebrar las terceras elecciones y los resultados han sido esta vez tan sorprendentes como los anteriores, pero por distintas causas. Los 159 escaños del PP no han sido la sorpresa ya que el paulatino hundimiento de Ciudadanos, que se ha quedado en 18 escaños, anunciaba un ascenso del partido de Rajoy, que ha vuelto a ganar y tiene la posibilidad cierta, esta vez sí, de formar el gobierno que de forma torpe le negaron en julio pasado tanto Ciudadanos como el PSOE. En la izquierda, los socialistas han quedado con sus 74 escaños por detrás de Podemos en votos, por muy poco, pero no en escaños, ya que estos tuvieron 70.

Hoy seguramente Albert Rivera lamentará el bucle de exigencias en que encalló la negociación en julio con Rajoy, que habiendo mostrado la mejor disposición topó con una escalada de condiciones que se transformaron en inasumibles. En el Partido Socialista, que eran los segundos más interesados en que se formara el gobierno que no se pudo, estuvieron a punto de llegar a la gran coalición que sus homólogos internacionales le recomendaron en octubre y que los veteranos de esa opción empezaron a ver como la única opción para el país y para el propio PSOE. Diversas emboscadas partidarias lo impidieron. Algunos pensaron que en el bloqueo ganaban algo y al final los que bloquearon lo perdieron prácticamente todo.

Podemos descendió otros 200.000 votos, poco en comparación con los 570.000 de los socialistas y el casi millón y medio de Rivera. El Partido popular ascendió hasta los 9.450.000. Rajoy hoy, a principio de 2017, se encuentra en una privilegiada posición, pero con los problemas agravados y la necesidad de recuperar para España la inversión extranjera que había empezado a huir.

Rivera tiene una gran contestación en sus filas y los medios que le habían apoyado piden su retirada. En el Partido Socialista siguen esperando un paso adelante de Susana, el mejor activo del PSOE, que sigue sin decidirse. Podemos intenta explotar su magro éxito y convertirlo en una definitiva situación de dirección dentro de la izquierda. Muy inverosímil y algo que el realismo de Errejón no ve.

Los nuevos partidos, que se están haciendo viejos a pasos agigantados, siguen intentando convertir las discusiones de bar de facultad en discurso político.

Las exigencias de cambios constitucionales express, sin reflexión alguna, los vetos a las personas y las ocurrencias varias arruinaron a Rivera. Los diversos travestismos de imagen inverosímiles, la negación de su verdadero pensamiento, sus inquietantes relaciones internacionales atascaron a Iglesias y parecen condenarle a un lento languidecimiento electoral. Parece que el Partido Socialista podrá reconstruirse a lo largo de esta legislatura, lo que quiso y no pudo en la anterior.

Rajoy, alegre por el éxito, pero muy preocupado por el tiempo perdido que tendrá que recuperar.

Todos los demás volverían atrás en el calendario y elegirían actuar de otra manera en julio de 2016. El bloqueo les ha pasado factura.

Juan Soler

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