martes, febrero 7, 2023

El hombre que murió en lugar de su amigo

No te pierdas...

Desde que comenzó el vuelo las cosas no iban como debieran y lo peor de todo es que Vladímir Mijáilovich Komarov y su íntimo amigo Yuri Gagarin -el primer hombre que viajó al espacio sideral como se decía antes-, lo habían advertido. La misión consistía en que dos naves -la Soyuz 1 y la Soyuz 2- se acoplasen orbitando sobre la tierra. Posteriormente habría un trasvase de astronautas de uno a otro cacharro. Y digo cacharro, porque debemos recordar que estábamos en 1967 y la tecnología era todavía bastante primitiva. Ambos habían advertido de numerosos fallos estructurales -203 en concreto- y de funcionamiento, apoyados en el desastre que en que habían concluido las anteriores misiones no tripuladas.

En un principio Komarov se negó a realizar la misión, pero  Vasili Mishin, director del programa Soyuz, presionado políticamente -la carrera con los americanos era crucial para la política de la Unión Soviética-, contestó airado: “¡No quiero cobardes en mis naves!”; además de amenazarle con “quitarle las estrellas del pecho y los galones de los hombros”.

Por eso decidió aceptar la misión: no quería que fuese su amigo el que probablemente muriese en el espacio

Además existía otro problema. Si Komarov no volaba, el piloto de reserva era su íntimo amigo Yuri Gagarin. Y por eso decidió aceptar la misión: no quería que fuese su amigo el que probablemente muriese en el espacio.

El día 23 de Abril de 1967, la nave despegó. Pero antes, Gagarin se había presentado en el lugar del lanzamiento, ataviado con los pertrechos de cosmonauta. Quería ir en lugar de su amigo, pero se lo impidieron y el primero en hacerlo fue Komarov.

Todo fue bien al principio. El despegue fue limpio y pronto se puso en órbita. Pero eso fue todo. Comenzaron los problemas. Los paneles solares que debían aportar energía a la nave no se abrieron -y eso que Komarov utilizó en última instancia un método ruso muy reconocido: dar patadas al instrumental para hacerlo funcional-. Pero fue en vano. La no apertura del panel solar, creaba problemas de difícil solución, ya que la nave carecía de energía para realizar lo convenido, aparte de desestabilizarla. Desesperado, gritó por la radio: “¡Maldita máquina, nada de lo que hago funciona!”

Ante esto, los ingenieros decidieron no lanzar la Soyuz 2, que probablemente sería más de lo mismo, e intentar traer de regreso a la Tierra a Komarov, sano y salvo. Gagarin se sentó en el mando de la misión y fue dando órdenes a su amigo para la reentrada en la atmósfera. Incluso el primer ministro Alekséi Kosygin, se presentó en el centro de control para dar ánimos. Privadamente, se puso en contacto a la esposa de Komarov con este a través de un canal cifrado. Esta le preguntó: “¿Qué será de nuestros hijos?”

Tras una serie de arriesgadas maniobras, la Soyuz logró ponerse en el ángulo ideal para la vuelta a casa, pero entonces, la batería que proporcionaba energía se agotó y los motores se pararon bruscamente. La nave entró en caída libre, como si de una bala de cañón se tratase.

Fue entonces cuando Komarov abrió los paracaídas, pero estos -que tenían fallos de diseño-, no se desplegaron. Mientras la nave se precipitaba a la Tierra, espías estadounidenses desplegados en Turquía, escucharon como el cosmonauta ruso lloraba de rabia y maldecía a los que le habían mandado a la muerte.

Fue declarado Héroe de la Unión Soviética. Era el primer hombre que moría en el espacio

La Soyuz se estrelló a 200 kilómetros por hora contra el suelo, pero Komarov ya había muerto abrasado. Fue declarado Héroe de la Unión Soviética. Era el primer hombre que moría en el espacio.

Posteriormente, según cuentan las fuentes, Yuri Gagarin lanzó una copa de champagne a la cara de Leonidas Brezhnev, presidente del Politburó, durante una recepción. No podían tocarle ya que se trataba del héroe más reconocido de los soviéticos. Sin embargo, un año después de este incidente, Gagarin falleció en un accidente a los mandos de avión de caza. ¿Casualidad?

Fuera como fuese, esta es la historia de dos hombres valientes -era necesario tener dos cojones para hacer lo que hicieron-, que merecen ser reconocidos y homenajeados por toda la humanidad. Y posiblemente ahora se hallen cazando los dos juntos, en las amplias praderas del cielo, como solían hacer juntos aquí, en la Tierra.

José Romero

Relacionadas

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí

- Publicidad -

Últimas noticias

- Publicidad -