sábado, diciembre 3, 2022

Sin ninguna duda

Los resultados que ofreció la semana pasada el CIS son más inquietantes que esperanzadores. Si bien pronostican unos resultados parecidos a los de las anteriores elecciones, reflejan también una dura realidad: Podemos crece a costa del PSOE, quien parece que quedará relevado de su segunda posición para ser adelantado por la formación morada.

Esto es preocupante porque, además, la unión de las formaciones de Pablo Iglesias y Alberto Garzón hace que los partidos de izquierda, también los radicales, sumen más diputados, tanto en sus estimaciones más bajas como más altas, que aquellas que representan el centro derecha, PP, como el centro izquierda, Ciudadanos.

La única esperanza del sondeo electoral es que más de un 30% de los ciudadanos aún expresa no tener decidido el voto y considera que su elección final irá a parar, por este orden, a PP, PSOE o C´s.

Esto significa que, de algún modo, aunque el partido de Pedro Sánchez siga siendo el más castigado, cosechando peores resultados que incluso en los pasados comicios, los peores en su historia más reciente, seguirá teniendo la llave de la gobernabilidad, la misma que ha abierto las puertas del Ayuntamiento de la capital de España a Manuela Carmena que, por ejemplo, ha conseguido como gran logro en un año de legislatura que el paro en Madrid sea mayor que en la Comunidad.

El PP, tras las elecciones, seguirá proponiendo un pacto entre todos los partidos que respeten, al menos, la unidad de España, como ya lo hizo tras el 20D, el problema es que no sólo es que haya sido rechazada esa oferta, sino que el PSOE ha hecho que Podemos entre, con aura de mayoría absoluta, en multitud de Ayuntamientos como Zaragoza, La Coruña, Cádiz y Santiago de Compostela.

Obviamente, este apoyo, no ha sido gratuito, Podemos también ha permitido que el PSOE entre en el gobierno de otros tantos Consistorios como Sevilla, Lugo, Valladolid, Segovia, Toledo, Ciudad Real, Córdoba, Huelva, Alicante, Oviedo, Castellón, Teruel, Lérida, Huesca, Palma de Mallorca y Las Palmas. También ha respaldado a los socialistas para que gobiernen Extremadura, Castilla-La Mancha, Aragón, Comunidad Valenciana y Baleares.

Para que se hagan una idea más clara de la marginación a la que ambos partidos mantienen al PP, que ha logrado que España baje de los 4 millones de parados, a pesar de la situación que dejó Zapatero en nuestro país, es que el partido que fue la fuerza más votada en 3.424 municipios, el PP, finalmente sólo ha investido a 2.827 alcaldes de los 8,100 que hay en todo el territorio nacional.

Estos datos muestran que nadie se puede llevar a engaño sobre lo que sucederá tras el 26 de junio si el bloque de partidos de izquierda logran romper juntos la barrera de la mayoría absoluta: que gobernarán, y esta vez bajo la tutela de Podemos, porque todo el poder repartido en España entre las formaciones de esta índole impedirá otra conclusión diferente.

Si esto sucede, prepárense: impuestos a las clases medias, supresión progresiva de la educación concertada, más gasto público, manuales de okupación, fuga de capitales, bajada del índice del consumidor, restricciones a la libertad religiosa, paralización de la creación de empleo… No obstante, también hay un punto de incertidumbre, pues es impredecible los resultados de gobernar con las mismas recetas con las que lo hizo Zapatero y con las que lo hacen en Grecia y Venezuela.

Antonio González Terol

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