domingo, noviembre 27, 2022

Spanish Obama

El Presidente Obama visitará España del 9 al 11 de Julio tras asistir a la Cumbre de la Alianza Atlántica en Varsovia. Hace 13 años que un Presidente norteamericano no pisa nuestro país y Obama lo hará a pocos meses de abandonar su cargo y ya veremos si le pasará los trastos a su correligionaria, la demócrata Hillary Clinton, quizás aburrida pero responsable y experta del mundo internacional, a la que respalda públicamente, o al magnate racista, xenófobo, aislacionista e insultante, el republicano Donald Trump.

Hay que valorar positivamente que Obama venga a España. Nuestro país es el noveno inversor en los EEUU, lo que sorprenderá a más de uno, y hace esfuerzos importantes para contribuir a la paz y estabilidad mundiales. Los EEUU son los primeros inversores en nuestro reino, algo menos sorprendente, y disponen de facilidades y fuerzas militares en bases españolas. A ello hay que añadir el número importante de turistas americanos que nos visitan.

En el marco de nuestra política exterior, y en coordinación con nuestra diplomacia, nuestras Fuerzas Armadas tienen presencia en numerosos escenarios internacionales, en diferentes maneras y capacidades, demostrando así que España contribuye responsablemente al mantenimiento de la paz como miembro de la ONU, donde actualmente está en el Consejo de Seguridad, como socio de la Unión Europea y como aliado en el seno de la OTAN.

La visita de Obama constituye un reconocimiento a la importancia de nuestra relación bilateral

Cuatro cruceros de la US Navy tienen base en Rota. Forman parte de la defensa antimisiles de la Alianza a la que contribuimos, así, logística y necesariamente. En Morón tienen acuartelamiento Marines norteamericanos dependientes del Mando Americano «AFRICOM», situado en Alemania, y preparados contra el terrorismo internacional, un enemigo dispuesto a atentar, entre otros, contra nuestros dos países. La visita de Obama constituye un reconocimiento no solo al conjunto de nuestras contribuciones militares a la estabilidad internacional sino también a la importancia de nuestra relación bilateral.

Desde esta perspectiva, la de una relación bilateral que se inició en el siglo XVIII con el apoyo de la Corona española a la Independencia de los EEUU, un hecho insuficientemente reconocido, se puede reprochar a los gobiernos españoles que no hayan conseguido muchas veces hacer valer suficientemente éstas contribuciones en materia de seguridad, y una relación económicamente estrecha, no sólo ante los propios EEUU sino, asimismo, ante los socios europeos para conseguir nuestros objetivos y rango tanto en la UE como fuera de la misma. Mucho hemos de aprender aún de los políticos italianos, más duchos en estos terrenos de altos vuelos políticos internacionales. Además, si se consuma el “Brexit”, España tendrá más importancia para Washington al tiempo que Madrid deberá acercarse más a los seis socios originales de la UE.

La visita de Obama es la primera de un Presidente norteamericano después de la retirada española de la ocupación de Irak tras la guerra ilegal que el republicano George W. Bush (Junior) libró contra ese país para derrocar a Sadam Husein. Era acertada la retirada ordenada por Rodríguez Zapatero aunque disgustara al coloso americano. Pagamos inicialmente un precio por ejercer nuestra soberanía pero la relación mejoró con la instalación de Obama en la Casa Blanca en enero de 2009.

La faceta turística se plasmará en la gira privada de Obama a Sevilla

Aunque formalmente la invitación es de Felipe VI, de Jefe de Estado a Jefe de Estado, a nadie se le escapa que es un tanto que también se apunta Rajoy. Sin embargo, hay que afear el que fuentes gubernamentales olviden el interés del Estado para barrer electoralmente cuando aprovechan para criticar a Zapatero esa legítima retirada de Irak y arrogarse ellos la normalización de las relaciones. Son estas malas maneras un modo más de dificultar los consensos, especialmente en política exterior.

El actual Presidente americano visitará España estando en funciones el Gobierno de Rajoy y ni siquiera constituidas las nuevas Cortes. Sin ser ello una anomalía insalvable, es evidente que hay que lamentar que Obama no viniera antes a España. Es de esperar que esta presencia en el ocaso de ambas presidencias no sea aprovechada para alcanzar compromisos, especialmente militares, que, aunque posiblemente beneficiosos para ambas partes, y nuestros aliados, debieran, en tal caso, enmarcarse en el mandato del próximo Gobierno español con un nuevo Parlamento y en el de la siguiente Presidencia norteamericana con su Capitolio también renovado en las elecciones de este otoño.

La importancia de nuestra alianza con los EEUU, bilateral y en el marco de la Alianza Atlántica, quedará reflejada con la visita de Obama a una de las bases españolas en las que los EEUU tienen presencia militar. La faceta turística se plasmará en la gira privada de Obama a Sevilla donde la animada pareja presidencial probablemente se marque algún fandango en compañía de Susana Díaz que, para entonces, podrá quizás indicarle sus intenciones en el seno del PSOE.

Carlos Miranda

Embajador de España. 

Carlos Miranda

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