sábado, noviembre 26, 2022

Sorpresas de las primarias

Donald Trump está provocando un terremoto sostenido por sus inesperados resultados en las primarias que han hecho que, contra todo pronóstico inicial, vaya a ser el candidato republicano. Además, sus políticamente incorrectas propuestas ayudan a que los bienpensantes oficiales u oficiosos les dé un alipori cada vez que le oyen.

A mi me gustaría, me gustaría mucho, que ganara Hillary Clinton. Representa a la sociedad abierta en estas elecciones, tiene experiencia como First Lady con mucho protagonismo, como senadora, cosa importante, y como secretaria de Estado, huye del proteccionismo barato que proclaman sus oponentes, tanto el republicano Trump como el socialista Sanders, discurre su discurso por los caminos de la política racional,  conoce bien España y la tiene como potencia media europea amiga, tiene buenas relaciones con Felipe González y con Aznar y es una muy sólida política de fondo.

Los resultados de Trump no son producto de sus aciertos. Son el hijo bastardo de las  equivocadas decisiones y postureos de sus adversarios.

El olfato oportunista de la campaña de Trump sí se dio cuenta de que hay cambiado muchas cosas

Entre sus correligionarios midieron muy mal que sus propuestas extremas o aparentemente radicales eran el pan nuestro de cada día en las conversaciones de las cafeterías, los lugares donde el americano medio se toma una cerveza y en muchas redes sociales y foros de internet. Se comportaron frente a él como era lo aconsejable hace diez o quince años. Hoy las redes y las crisis han cambiado muchas cosas. Y el olfato oportunista de la campaña de Trump sí se dio cuenta. Y un indudable talento eficiente en la captación de los votos de unas primarias donde suelen votar casi en exclusiva la minoría más politizada que no suelen ser los electores más moderados.

En el campo demócrata, que al principio estaba muy contento con el éxito en las filas contrarias de un radical al que consideraban fácilmente batible en la ronda final de las presidenciales, hoy tienen la sonrisa helada. Un sudor frío recorre los rostros de los miembros de gabinetes y directores de campañas. Se han equivocado y lo saben. Hoy Trump es un rival muy serio. No aciertan en la crítica que pueda frenar sus progresos en las encuestas. Al contrario. Cuando afilan el argumento parecen hacerle un favor. El enfoque es equivocado.

Hoy el Partido Demócrata, el de Truman y Kennedy, está en una posición extraña. Tiene prácticamente elegida a Hillary Clinton, buena elección, y sin embargo en las encuestas se encuentra con que el perdedor de sus primarias, Bernie Sanders, tiene mejores proyecciones frente a Trump. Tratándose de un futurible difícilmente comprobable habrá que asimilarlo con razonable escepticismo.

Los demócratas han dado por supuesto que determinados estratos sociales estarían indefectiblemente con su candidato

Es muy posible que los demócratas y los republicanos no hayan sabido captar la onda antiWashington que de forma intermitente pero sostenida recorre la opinión pública norteamericana. La antipolítica también prende en Estados Unidos.

Los demócratas han dado por supuesto que determinados estratos sociales estarían indefectiblemente con su candidato. Craso error, el populismo puede movilizarlos a su favor de forma artera pero eficaz. Y lo está haciendo. Más les vale ponerse a pensar qué ocurre en estados claves y cómo asegurarlos.

He tenido la oportunidad de ver las cadenas de televisión americanas en los últimos dos meses. He visto a muchos presentadores arrogantes y bastante ignorantes reírse de Trump, despreciarlo, atacarle por lo que han sido sus éxitos y olvidar sus debilidades. Un izquierdismo sin inteligencia ni novedad. Al tiempo que perdonaban la vida a Hillary. Error tras error.

También ha entrado en liza la izquierda de Hollywood. Suelen ser guapas y guapos, con inteligencia discutible y formación y lecturas desconocidas. No se dan cuenta de que cuando Bette Davis apoyaba a Roosvelt y Gary Cooper y Olivia de Havilland, a los republicanos, los actores estaban protegidos por el sistema de estudios que cuidaba para sus contratados una imagen inmaculada. Hoy Hollywood, para muchos, con justicia o sin ella, es el paraíso de las drogas, el alcohol y el vicio, a muchos de esos señores y señoras se les conocen muchas declaraciones absurdas o tragicómicas, comportamientos personales en algunas ocasiones deleznables y desde luego no son una referencia política  para nadie.

Espero que a pesar de todo gane Hillary Clinton, aunque veo muchos errores en la campaña. Espero un reenfoque cuando se hayan celebrados las respectivas convenciones demócrata y republicana y que esto nos muestre un panorama diferente, Y lo deseo.

Juan Soler

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