sábado, diciembre 10, 2022

Pactos ¿Qué pactos?

A ver,  lo dice gente muy próxima a Pedro Sánchez: que el secretario general socialista insista en que no tiene la menor intención de llegar a un pacto de gobierno con el PP no indica que se va a negar nuevamente a hablar con Mariano Rajoy si los dos se encuentran en condiciones de negociar después del 26-J.  

Una cosa es que Sánchez esté dispuesto a formar parte de un gobierno de coalición con Rajoy, que no lo está; y otra muy distinta –tomemos nota- es que se pueda negociar un pacto de legislatura. Acabáramos. Eso es lo que quería gente muy destacada del PSOE después del 20 de diciembre, no formar parte de un gobierno de Rajoy pero apoyar la investidura con un pacto escrito que recogiera acuerdos, calendario … etc etc. Ya lo contamos en su momento. Con Sánchez como líder de la oposición apoyando  en las cuestiones de Estado y dando caña en todo lo demás. Lo dicho: ya está contado. Lo novedoso es que Sánchez ya no lo descarta.

Las cosas además no están tan tensas entre PP y PSOE como algunos creen. O al menos, no están tan tensas entre algunos dirigentes del PP y algunos dirigentes del PSOE. Un ejemplo: José Borrell, al poco de que se hiciera público el llamado gobierno en la sombra de Pedro Sánchez, llamó a miembros del gobierno de Rajoy para cambiar impresiones sobre distintos aspectos de la actualidad internacional y económica.  Cuestión de estilo. Se nota que es político formado en el espíritu de la Transición y presidente del Parlamento Europeo en virtud del pacto tradicional entre el Grupo Socialista Europeo y el Partido Popular Europeo. Pacto, por cierto, que Sánchez no quiso cumplir a pesar de que se había negociado que Schulz sería presidente del PE y Juncker de la Comisión…

Mientras Aznar adopta una posición poco aceptable en un ex presidente de gobierno de un partido que aspira a seguir gobernando, y trata de ponerse medallas criticando las políticas de Rajoy, en el PSOE están a muerte con Pedro Sánchez. Incluso aquellos que más le han criticado en los últimos meses. Que es lo que hacen los leales cuando vienen mal dadas, que es lo que hace la mayoría de la gente del PP con la excepción mencionada. Porque también en el PP están a muerte con Rajoy, aunque siempre hay quien desde el ala más conservadora del partido quiere sacar los pies del plato y la saca. También Albert Rivera está sólidamente asentado en Ciudadanos, y además le ha salido bien el viaje a Venezuela.

Fue invitado  por la Asamblea Nacional, donde la oposición a Maduro tiene una mayoría aplastante y a la que el presidente chavista neutraliza echando atrás las leyes aprobadas llevándolas al Tribunal Supremo … tribunal en el que Maduro  ha metido a gente de su cuerda precisamente para echar abajo las leyes aprobadas por la Asamblea.

Nada que ver el viaje de Rivera con el de Zapatero,  inducido por  tres ex presidentes latinoamericanos  que se muestran más próximos a Maduro de lo que aconsejan los modos democráticos. Hay irritación en cierto sector del PSOE por esa visita de Zapatero a Caracas. Por los acompañantes –alguno de  los ex tiene  problemas con la justicia- y porque no la consultó con la dirección de su partido como debería ser. Aunque más irritación provocan algunos comentarios que, sabe el entorno de Sánchez, hace el ex presidente en privado.

Está aceptado política y socialmente que el PP es el partido que mejor defiende a la familia, pero se equivocan quienes así piensan

Familia. Está aceptado política y socialmente que el PP es el partido que mejor defiende a la familia, pero se equivocan quienes así piensan. El partido que más la defiende es Podemos,  la prueba es cómo han colocado a parejas y parientes allí donde han tocado poder y se pueden ofrecer buenos cargos con excelentes salarios.

El alcalde de Cádiz ha conseguido el milagro de abrir frentes en todos los sectores al mismo tiempo; incluidos los propios, los afectados por las hipotecas. Y tiene a la policía municipal encendida por sus arbitrariedades. Es de dominio público que Kichi jamás habría accedido a ese puesto que le viene grande si no fuera la pareja de Teresa Rodríguez, la líder andaluza de Podemos. En el ayuntamiento de Barcelona,  podemitas que han conseguido buenas colocaciones, critican abiertamente a Ada Colau; no solo por colocar a su marido, sino  porque, cuentan, le consulta todo de todo de todo. Por si no lo han entendido bien: no lo cuentan los concejales de la oposición, sino personas del entorno más próximo a Colau. Y con datos muy concretos.

Pilar Cernuda

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