martes, febrero 7, 2023

Susana sí, Susana no

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El terrorismo, una vez más, se ha incrustado en la vida política y por unas horas, pocas, incluso hemos tenido la ilusión de que los dirigentes de los distintos partidos son capaces de dejar de lado sus diferencias personales –porque son personales, no nos engañemos- para encontrar puntos de coincidencia en asuntos mayores, como es la lucha contra el yihadismo.  

La Semana Santa, semana de pasión, ha tenido como punto de inflexión las matanzas de Bruselas, especialmente amarga por las numerosas víctimas y sus familias pero también porque son la prueba fehaciente de  que nadie está libre de verse mortalmente golpeado. La bomba, el fanático armado con una pistola, o la cuchillada, pueden llegar en cualquier momento y en cualquier lugar del mundo.

La conmoción de los atentados y la Semana Santa han servido como excusa a  Pedro Sánchez  y Pablo Iglesias –el tiempo de vacaciones más que el terrorismo-  para aplazar su publicitado encuentro. Pablo Iglesias vive su particular Via Crucis político, con problemas internos en Podemos que cree haber solucionado pero que ha provocado heridas difíciles de cerrar. 

Es difícil hacer un pronóstico sobre cómo pueden actuar los dirigentes de Podemos

Uno de sus leales, de sus más leales, asegura que en Podemos se reacciona de forma ejemplar ante las dificultades; ni una grieta, ni un paso atrás cuando se pide paso al frente. Cuesta creerlo, pero como es corta la vida podemita, todavía no ha habido oportunidad de conocer bien las reacciones de su gente  –ocurre lo mismo con Ciudadanos-, y por tanto  es difícil hacer un pronóstico sobre cómo pueden actuar sus dirigentes, y los diputados – cada uno de su padre y de su madre-,  si Pablo Iglesias decide finalmente el  sentido de voto en una nueva sesión de investidura de Pedro Sánchez. Si se produce esa nueva sesión, que es lo que pretende Sánchez. Dicen sus próximos  que solo se sometería a ella con garantías de ganarla. Que sería con la ayuda de Podemos, hace tiempo que el secretario general socialista ha comprendido que jamás contará con la abstención del PP en las circunstancias actuales. No porque lo haya decidido Rajoy, sino porque no hay una sola voz en el PP que piense que hay que dar el gobierno a Sánchez por la cara, sin haber ganado las elecciones. Y encima, por la actitud personal que mantiene con Rajoy,  al que no escatima gestos de distanciamiento que en algún momento han rayado en la mala educación.

Así las cosas, todo gira ahora en torno a ver si finalmente se produce el encuentro de Sánchez con Iglesias y el de Sánchez con Rajoy. Del primero podría salir un acuerdo,  pero parece complicado, por no decir imposible. Del segundo,  nada de nada. La novedad sería que Sánchez se aviniera al menos a intercambiar unas frases con Rajoy, después del “corte” que le dio a los dos días de las elecciones cuando acudió a Moncloa pero le dijo que con él no tenía nada que hablar.  De ahí lo de la mencionada mala educación.  Y encima se permite el lujo de repetir mañana tarde y noche que es el presidente en funciones quien bloquea cualquier tipo de negociación … Cosas veredes. 

Varios de los suyos admiten ya que Díaz va a presentar su candidatura a la secretaría general del PSOE

En ese escenario, Susana Díaz no mueve ficha pero no está ociosa. Varios de los suyos admiten ya, abiertamente, que va a presentar su candidatura a la secretaría general del partido, que en este momento no es incompatible con la presidencia del gobierno andaluz porque el Psoe no gobierna. Si lo hace y gana a Sánchez, que también se presentará candidato, será ella la que dirija la política del Psoe en la oposición, para reconstruir un partido que hoy se encuentra manga por hombro por mucho que Sánchez actúe como presidente de gobierno in pectore.

Sólo hay un escollo en ese proyecto de Susana Diaz: la fecha del congreso, fijada para el mes de mayo y si no hay gobierno antes, coincidirá con la campaña electoral, en la que el Psoe no puede presentarse dividido. A no ser que se cambie la fecha del congreso… Hay quince días por delante para hacerlo, solo quince días, antes de que se abra el plazo de presentación de candidatos a la secretaría general.

 

Pilar Cernuda

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