lunes, diciembre 5, 2022

Nadie hablará de lo nuestro

Muchos decisivos debates, a tres, a cuatro o a dos y hablan; hablan del poder, de lo viejo y lo nuevo, de alianzas. Se inventan citas o empresas que no existen. Se espetan complicidades en corrupción, puertas giratorias y procuran casi todos, para no molestar a las clases medias, no hablar de izquierda y derecha o de esos asuntos sociales que forman nuestra vida cotidiana.

Ni una palabra de cultura o de sostenibilidad. Pero tampoco hemos oído hablar del modelo de salud o de la educación. Son temas que, al parecer, no dan votos. Porque si dieran ya les digo yo que encabezarían los debates, los titulares y el tuiter se llenaría de mensajes construidos por máquinas o por grupos de aguerridos y aguerridas activistas, que abundan para falsear las cifras de tráfico en las redes.

Tampoco hemos oído hablar del modelo de salud o de la educación. Son temas que, al parecer, no dan votos

El niño corre el riesgo de irse con el agua sucia de la palangana, dice el dicho. Tanto deterioro de la imagen de lo institucional o lo político supone, de hecho, el riesgo de que todo lo vinculado al sector público aparezca como sospechoso y todo lo que no suene a privado acarree sombra de duda para lo nuevo y el silencio atemorizado de lo viejo.

Solo lo que queda de izquierda en los rescoldos del espectáculo suele recordarnos el valor de los bienes públicos sobre los que se construye nuestra vida cotidiana. No son baladí, por tanto, ni las amenazas de recortes que sigue lanzando Bruselas ni las tonterías radicaloides que sobre la educación o la economía que se dicen por los empeñados a condenar a la izquierda al ostracismo.

Lamentablemente, entre ambos extremos, hay demasiado silencio. Necesitamos incrementar gasto público en sanidad, educación, protección social, igualdad, cultura, sostenibilidad. Por eso, necesitamos afrontar seriamente la cuestión fiscal pendiente en España: el incremento de impuestos, su estructura progresiva y la corrección de desigualdad fiscal.

El debate no es si los impuestos deben subirse o bajarse. El debate es qué presión fiscal necesitamos para garantizar un sistema universal de derechos públicos en educación, sanidad y protección social.

Un sistema fiscal que solo puede tener en su base la recuperación del trabajo como valor y principio de orientación de la política a española. Resulta bastante sorprendente que en la campaña con mayor número de parados y paradas de la historia se hable tan poco de la creación de empleo.

Parecen casi todos los portavoces haber asumido que lo del empleo no tiene arreglo. Así que, en realidad, solo proponen la subvención, el asistencialismo o mejorar salarios de quienes trabajan sin ocuparse de quienes no lo hacen; por supuesto, también hablan de reducir los costes salariales o las cotizaciones de las empresas.

Los grandes sistemas públicos y el empleo es lo que sostiene nuestra vida y lo que sostiene la igualdad. Las únicas piezas que hacen posible reconstruir nuestra sociedad lejos de las políticas de la austeridad.

Nadie habla de lo nuestro. Mucha gente y mucho pueblo en los discursos, en las frases de televisión y los respectivos espectáculos pero poca concreción en materia de bienes públicos y sistemas de protección.

Los brutales recortes presupuestarios, las exclusiones que se produjeron en 2012, las privatizaciones, la desastrosa política de personal, el descontrol del gasto farmacéutico, las listas de espera, han rematado una política de salud pública que ha renunciado a desarrollar los aspectos fundamentales de la Ley General de Salud Pública. No acabaremos sabiendo cual es la propuesta de las formaciones políticas sobre estos asuntos.

Quizá se habla algo de aspectos sin duda importantes de la educación: la asignatura de religión,  aspectos del bilingüismo y algunas cosas importantes. Pero no se habla, salvo para defenderla, de la educación concertada ni se han concretado medidas alternativas a ese Pacto de Estado que se supone habría de sustituir al actual marco educativo.

Cosas de las que no se habla. Por eso, en esa búsqueda de voto de izquierda que les vengo proponiendo en la campaña, les sugiero que encuentren en la vieja defensa de lo público y los grandes sistemas de protección universal las razones para su voto.

Libertad Martínez

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