miércoles, noviembre 30, 2022

Política en V.O.

Ya está. El problema en Madrid es que los periodistas no nos enteramos. El Gobierno del Ayuntamiento, en su inmensa sabiduría, va a arreglarlo con prontitud y diligencia. Ha llegado a la red Versión Original, la aportación 3.0 de Manuela Carmena no ya a la política, sino a la comunicación.

Donde los atolondrados periodistas pusimos:

“El Ayuntamiento plantea poner una tasa turística y a cajeros”

Debimos poner:

“El Ayuntamiento de Madrid dice que las tasas nuevas (para 2016) serán traídas por supuesto aquí no más tarde de la primera semana de septiembre, harán referencia, a la tasa turística, a posibles otras tasas pues, bueno, pues como la de los cajeros automáticos de entidades bancarias, algún otro elemento más”

Parece mentira que a ninguno se nos hubiera ocurrido antes que el periodismo como mandan los cánones de la gente recta y de bien y preocupada por todos nosotros, el 3.0 que anuncia Podemos como el advenimiento de un día mejor, requiere titulares a cinco líneas, o incluso a 10 líneas, si hace falta. Resumir, evitar el ruido de los “bueno, pues”, sintetizar la información es una pérdida de tiempo y, sobre todo, de integridad profesional. Apuntan.

Lo dijo la insigne alcaldesa el día de las elecciones, a grito pelado en Atocha: “A los que no nos habéis votado (dijo “votao” en su VO, pero se perdona), por miedo o por ignorancia, os vamos a convencer para que lo hagáis”. Servidor acepta las lecciones de periodismo de Carmena y Rita Maestre, solícito, agradecido y municipal.

Más bonito, hablando de Rita, es lo referente a las calles de nombres franquistas que aún avergüenzan el callejero capitalino. La Ley de Memoria Histórica parece que no está bien aplicada en la capital. A los casquivanos periodistas se nos ocurrió titular:

“Madrid retirará los nombres franquistas de las calles”.

A quién se le ocurre. Rita Maestre, con su aguda vocecilla, alumna aventajada en Políticas, nos da una nueva lección:

“Haremos lo posible por recoger las propuestas ciudadanas y vecinales y por, en el caso que sea necesario, trasformar (sin “n” en el VO de Rita Maestre) los nombres que no se ajustan a la ley estatal de memoria histórica y cambiarlos en un proceso participado por nombres que sí lo hagan”.

Un viejo redactor-jefe que yo me sé le hubiera dado un tirón de orejas por eso de “estatal”, connotación comunista que es una muletilla cuando se refieren a asuntos de ámbito nacional los neocomunistas. Nada que no nos vayan a enmendar próximamente al señor Fernández (ese insigne redactor-jefe) y a servidor de ustedes en breves fechas. Formará parte del programa de reeducación cívica y en valores equitativos y solidarios, sostenibles y ‘condemor’, previsto para plumillas formados en la EGB y BUP, alternativo a su recolocación como llevadores de botijos a los comunity manager municipales. Los de PREU van directos al asilo, menos Carmena, claro

Esos comunity managers, sin duda capitaneados por el audaz concejal Pablo Soto, que se han marcado una página en wordpress más bien de escasa innovación y con la siguiente perla:

Errata Web Vo Ayuntamiento De Madrid

Captura de la web http://madridvo.madrid.es/index.php/madridvo-que-es/

Conmovedor. Seguramente seré rectificado en breves momentos en la web del escarnio. La “h”, invisible, se ha resistido –como dice Maestre que ocurre con la prensa de Madrid– a los cambios que quitarán los privilegios “a los que siempre los han tenido”.

No sé si del escarnio, o más bien de la pataleta. Lo que percibe uno, que es un águililla del tema, es que lo que le sucede a las huestes de Pablo Iglesias en Madrid, más allá de la supina memez del VO –memez en su desarrollo y plasmación en la red. Perversa en su concepción–, es que no están a gusto con nosotros, los plumillas. Una pataleta del que tiene la piel muy fina y está acostumbrado a ser jaleado en asambleas o grupúsculos, poco amigo de la crítica. Veo que los defensores ardientes de Carmena y su Ahora Madrid, dígase Podemos adaptado, se sienten acosados. Dicen que por los medios que, como se sabe –Estrella Digital es un ejemplo palmario–, solo servimos al capital depredador. A los que no quieren los cambios. A los privilegiados. A los hijoputas, vamos.

Uno piensa que, aunque las elecciones no las ganaron en puridad, el aval de votos y hasta la connivencia de la profesión periodistica, el ambiente en el foro, les dan un caudal político como hace mucho tiempo que ningún gobernante de la ciudad tenía. De momento no ha servido para mucha más cosa que darse de pantocazos con los micrófonos y la realidad. “No somos profesionales de la política”, aseguran. Eso ha supuesto que la alcaldesa Carmena haya respondido “estamos estudiándolo” a casi cualquier pregunta que se le hace sobre el futuro de la ciudad. Uno pensaba que la nueva política no consistía en venirse sin hacer los deberes a tomar el poder. Claro que vista la pelea con la “h” del verbo “haber”, lo de los deberes no está en la línea.

En los 200 euros que dicen que cuesta mantener el invento del VO espero que cunda para esto: estoy deseando ver la cita textual en la que Manuela Carmena mandaba a limpiar los colegios a las madres de los niños de la escuela pública. Yo se lo digo, fue esta (obsequio de Estrella Digital. De nada):

“En lugar de tener contratos integrales para la limpieza de los institutos y los colegios, que sean cooperativas de madres que están a lo mejor dispuestas a cobrar lo mismo que ganan los empleados de las multinacionales. Pero pueden estar satisfechas, porque están cerca de casa, porque es el colegio al que van sus hijos, porque limpian algo que les importa, y eso a su vez tienen valor social añadido porque limpias mejor si sabes que es para algo”.

Dice esto Ana Botella, en Versión Original o en inglés “cup of café con leche”, y no hay calles en Madrid para que corra.

Joaquín Vidal

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