jueves, diciembre 8, 2022

Iker en el callejero antifascista

Iker se va. Era ese el momento que habían elegido para que se abrieran las carnes de la nación. El periodismo español no sabe de separación de poderes, quiere manejar, indignarse y reñir. Encauzar la ira y ser solución y causa del conflicto. Y ahí está el madrid, la piedra negra y radiactiva de la meca, hacia el que todo se dirige y alrededor de lo que todo da vueltas.

(plaza del ozil bienaventurado)

Iker se va, a casi nadie de la afición le importa, así que hay que sobreactuar el melodrama. Capturar el agón dramático, que es la especialidad de las redacciones de deportes. Lo de Casillas ha sido una agonía y así se ha vendido. No podía ser de otra forma con la construcción minuciosa del mito que hicieron sus amigos. El buen chico, niño grande, representante de la clase media. El santo, el que hace milagros, el amigo de sus amigos. El hombre común aplastado por el sistema. Y el sistema es el Real Madrid. Y el Real Madrid tiene un malo de cuento, de maneras ambiguas y sinuosas, que es el poder y aparece rodeado de los poderosos: Florentino Pérez. Un hombre que al parecer nunca tragó a Casillas, ni a Raúl. A los que no se compran con dinero. Sólo ama a los suyos, a los que atrajo con los créditos reservados para el mal. A extranjeros que nunca entenderán al verdadero madrid, a la verdadera España. Ese fondo de cariño y pureza sentimental al que nunca se acaba de acceder.

(rúa michel salgado)

Tiempo atrás se presentó un hombre venido de ninguna parte. Llegó para arreglar los problemas, puso luz donde había un entramado de sombras y dejó al aire el mecanismo neurótico que impedía al madrid alcanzar la realidad. Esa catarsis provocó el levantamiento del periodismo que utilizó todas sus armas para tumbar a José Mourinho. Los dos primeros años, con un Guardiola ignífugo al que nadie podía acercarse, el vestuario siguió al portugués hasta cruzar todos los vados del fútbol español. Pero en el verano del tercer año, la prensa posó el melodrama en la rutpura sentimental de la selección (aka nación de naciones), puso los huevos en la herida hasta que el cuerpo se infectó y Mourinho fue tumbado por la España constitucional.

(urbanización el santo)

A la amistad entre iker y xavi se le concedió la más alta condecoración del estado: el príncipe de Asturias. El rey habló contra la injusticia que se había cometido con el santo que toda España adoraba. El entrenador nacional, que desde acomodó su postura contra el madrid se convirtió en faro moral, hizo ver su incomodidad con la suplencia de iker, y dejó una frase para que los historiadores entiendan el subtexto de las oligarquías: A veces la igualdad es la peor de las injusticias.

(calle Raúl González: presente!)

Hasta el encuentro amoroso con xavi, Casillas había redondeado sus dos mejores años como futbolista en el madrid. Hubo climax. Aquella final de copa contra el fcb, un monumento al fútbol adulto; tenso, magistral, dialéctico por las dos posturas tan diferenciadas sobre el campo. En ella Iker fue el mejor portero posible. Sacó tres balones en la raya de la locura, a los que ningún otro portero siquiera imaginaría llegar. Venía de hacer un campeonato monumental con la selección y conservaba los reflejos, el halo y una intuición embadurnada de magia. Al año siguiente se presentó en semifinales contra el Bayern con un pseudo error muy suyo. Le remataron dos veces y él no se dignó a salir de la cueva. Pero en el Bernabéu se hizo con el partido y le dio con dos paradas en los penaltis la final al Real. Cristiano, un gran profesional más acá de la leyenda, falló; el madrid quedó apeado de la historia.

(rotonda di maría)

Casillas empezó siendo un héroe de Capra, hombre puro que desface entuertos sin resabiarse, se infantilizó convenientemente con la selección y fue Spielberg el que filmó esos años, y después de su encuentro amoroso con xavi, su relato se partió en dos. Para unos se convirtió en religión (manipulada por los sacerdotes para provocar miedo, pasmo y sacar dinero de ello). Para otros fue el representante de los gusanos que corroen la fabulosa virtud de la clase media. Quizás un plano fijo de Haneke hubiera logrado la caída de la máscara. Hubiera emergido la calavera con diamantes. Hubiéramos sabido que la clase media está envuelta en un sarcófago de buenas intenciones. Y no hay nada detrás. O quizás Iker es esclavo de esa imagen suya, algo así como la marilyn de los niños. Quizás debamos compadecerlo y olvidar. Quedarnos sólo con los buenos momentos.

(travesía de los caídos por el madrid)

Raúl manipuló el incosciente mítico madridista, pero nadie se dio cuenta hasta el tramo final. Y aún así, las grandes voces siempre negaron el complot echando unas risas por delante, sin darle ni siquiera importancia a los rumores. En una relación amorosa hay cosas que se pueden decir y otras que no. Eso es variable y depende de la fuerza de los contendientes, de la forma en cómo se conocieron, y del momento. Al final, cuando todo se ha roto, emerge un líquido negro que es la verdad. O lo que ambos creían que era la verdad. Y creen que todo se rompió por no hablarlo, por no poner el perro amputado sobre la mesa y diseccionarlo. Eso es mentira. Sin zonas oscuras no hay amor, porque la naturaleza de ese sentimiento es misteriosa. Nadie quiso hablar de los problemas del buitre hasta el final, y ya era tarde. De Raúl todos sabían que era un palomo cojo desde el 2003, que ya no tenía el vértigo y los grandes estaban en otros lugares. Todos callaban. Y Raúl se encerró en un silencio tan interpretable como la sábana blanca de turín. Raúl nunca rompió ningún tabú, y no era posible creer que tuviera periodistas amigos. Había que hacer cábalas, suposiciones y estar pendiente de la realidad, no de la cháchara. Y amigo, esto es España.

La realidad no existe. Ese fue el error que cometió iker. No esconderse o hacerlo de mala manera. Todos sabían que casillas tenía periodistas amigos. Ellos lo hablaban, iker no lo negaba, su esposa lo ponía a disposición de quien quisiera entender. Iker daba entrevistas y reconocía su talento innato, su falta de interés por entrenarse. Ahí estaba todo. La razón de su decadencia. Decía también que estaba más a gusto en la selección y escupió a los cuatro vientos su llamada con xavi. Ahí está la otra razón. A la decadencia física, se le suma la emocional. Ya no quiso luchar y se creyó lo que contaban de él. Era un mito viviente y todos le debían veneración. Se fue encerrando en un graceland lleno de recuerdos de sus grandes años, y mientras bajaba su rendimiento, crecía el ruido en torno a su figura. Algo así como el personaje de Jim botón y lucas el maquinista, aquella novela de Ende. Un gigante estratosférico que se ve desde cualquier parte del país, y según se va acercando mengua de tamaño hasta que llega enfrente de ti, y es un señor normal que tiene tanto miedo como los demás. Ese señor se ha ido al Oporto, y los guardianes de la fe hacen chistes y se indignan mirando al tendido. Ya nadie les cree. El Oporto es un club excelente, séptimo u octavo de europa, en el que iker podrá comprobar si su decadencia era real o fingida. Que esté tranquilo porque en los resúmenes de los telediarios se podrá ver el momento feliz en el que atrapa un balón que le iba al cuerpo. Y otra vez los niños y los tontos alzarán los brazos.

Casillas nos ha vuelto a salvar.

Ángel del Riego

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