lunes, noviembre 28, 2022

Andalucía, juego peligroso

El problema de los pactos en Andalucía es que hay que mojarse antes que las municipales. Y perder la virginidad justo cuando más al alza van a cotizarla los votantes está contraindicado.

El PSOE y el PP, viejas «celestinas» de la política española no tienen ese problema y juegan sus cartas y marrullerías. EL PSOE vuelve con la monserga de la responsabilidad y admoniza con la lista más votada. Claro, que solo cuando es la suya. Si la lista más votada, como lo fue en las anteriores elecciones, o puede ser en las municipales capitalinas, es la del PP la responsabilidad ya no vale un pimiento y ser el ganador menos si existe la más mínima posibilidad de revolcarlo. Susana Díaz, además, olvida muy interesadamente, de eso que ni se hable, oiga, que fue ella la que convocó elecciones y la que se metió muy propiamente por el atajo. Pensaba, y piensa, que era buena la jugada. Y si le sale, que parece, lo será. Pero es de ella y para ella.

El PP puede llegar a pegarse dos tiros en el pie por día, pero tonto, tonto no es y no va a caer en tragarse tal milonga. Con todo lo que se diga Juanma Moreno no ha salido muerto del envite y puede tener más recorrido del que se piensa. Si mantiene cierta firmeza y comienza a hacer oposición dura va a encontrar mucho flanco en carne viva. Incluso en Andalucía puede que algún día los hechos tengan más fuerza que los discursos por bulerías.

Izquierda Unida tampoco va a mover pieza alguna. Es la ofendida, la humillada y la querían desaparecida. Pero no lo está. Y sí tranquila. El «cadáver» puede comenzar a resucitar en las municipales y acabar de poner nerviosos a los «teresos podemitas» que están haciendo aguas por muchos sitios y corren ya riesgo de hacerla de borrajas.

Porque para Podemos sí que hay peligro en la investidura. Se añade el desarme, perdonen el tono bélico pero es que su Mesías habla de trincheras, anímico y mediático de la formación, con saga-fuga de Monedero como final del acto primero, que recorre círculos y encuestas. Podemos es ante todo eso, estado de ánimo, púlpitos televisados y pájaros volanderos de sondeos electorales. Y ahora cunde el pesimismo, las jactancias de Iglesias suenan a baladronada y delirio, a los apóstoles televisados les salen replicantes y las encuestas marcan tendencias cangrejeras. Y en Andalucía, además tienen que convencer de que la Susana no es la Casta, aunque esté rodeada del charco oceánico de los ERES. Hacer alarde de que ellos han echado a Griñan y a Chaves, solo añade ridículo al intento de vestir la mona. Porque lo de Griñan, aún, aunque en realidad dejará de ser senador cuando se agote el plazo. Pero lo de Chaves es de querer tragarse y que nos traguemos todos la rueda de molino. ¡Que no se ha ido, que sigue de diputado y aforado y que lo seguirá siendo hasta el final de legislatura!. Si los jueces no lo procesan, que entonces sí que habrá tremolina por san Telmo y por Ferraz. Pero también cabe que lo desimputen. Y a ver entonces quien aguanta a Manolo.

O sea, que eso no vale, no tiene venta ni para los muy parroquianos. Y Ciudadanos también lo sabe. Como sabe Rivera el problema que facilitar la investidura de Susana Díaz tiene para sus siglas. Porque mucho votante le viene del PP y se puede dar la vuelta antes de haberse estrenado. «Busco refugio para mi voto en ellos y resulta que estoy votando al PSOE. Pues para ese viaje…». Ese es el razonamiento primario y el líder de Ciudadanos es bien consciente de ello. Mucho más que Marín, el dirigente regional, que al fin y al cabo con los socialistas lleva gobernando en Sanlucar ocho años. Pero es que a Marín no es a quien votan. A quien votan en todos los lados es a Rivera y es él quien puede pagar los platos rotos ahora que están que se salen y ya van terceros y en ciertos sitios hasta segundos y ya no solo en Cataluña, sino en Ciudad Real mismo.

Sin embargo la apuesta de Ciudadanos tiene sentido y lógica. Antes de proceder a esa reforma electoral que ¡al fin! es ya un clamor compartido, y esa votación en segunda vuelta que de voz a los ciudadanos y se la quite a los pasteleros de los partidos, la lógica indica que será mejor que gobierne quien ha ganado en primera las elecciones. Y los del PP lo saben, aunque ahora hagan lógica leña electoral, y saben que el día 25 eso será lo que le pidan a Rivera ellos. Puro juego. Pero peligroso.

Del que no está exenta Susana Díaz misma. Porque con Ciudadanos solo no le vale. Ha de lograr también la abstención de Podemos en segunda vuelta. Y hasta que no vea los votos y por mucho que campanee ni ella, ni yo tampoco, lo tiene claro.

Antonio Pérez Henares

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