miércoles, noviembre 30, 2022

La espantada de Mas

El presidente de la Generalitat de Cataluña, Artur Mas, no ha tenido los suficientes arrestos para defender en el Congreso de los Diputados su propuesta de convocar un referéndum independentista en Cataluña.

Ha hecho lo más fácil, hacer una espantada y quitarse de en medio, enviando a Madrid a sus esbirros para que le hiciesen el trabajo sucio.

Mientras esto ocurría, el señor Mas se quedaba en Cataluña calentando el ambiente con sus declaraciones y poniéndose la venda antes que la herida diciendo entre otras lindezas que no iría al Congreso porque querrían verle saliendo con el rabo entre las piernas, según él.

A diferencia de Mas, Ibarretxe dio y puso la cara en defender sus ideas y propuestas

Me imagino que al hacer estas declaraciones en la mente del president de la Generalitat estaría grabada y bien memorizada aquella comparecencia del Lehendakari del País Vasco, Juan José Ibarretxe, cuando él sí se presentó ante la asamblea democrática de todos los españoles y cuyo resultado es recordado especialmente por el señor Mas, donde una abultadísima mayoría de diputados le dijo que se volviese por donde había venido con su proyecto, por inconstitucional y por ser un obús contra la unidad de España.

Recuerdo como los días anteriores a su comparecencia en el Congreso Ibarretxe con mucha chulería, me atrevería a decir que más castiza que vasca, lanzaba mensajes intimidatorios del estilo de que si los representantes españoles fuesen muy demócratas no se atreverían a rechazar la propuesta de la cámara vasca. 

El resultado lo recordamos también, se volvió hacia Vitoria con las orejas gachas y habiendo recibido un revolcón democrático de votos en contra de su propuesta y habiendo oído argumentos de peso en contra de sus planteamientos.

Mas ha demostrado con su incomparecencia que es un mal perdedor

Pero reconozco que a diferencia de Mas, el exlehendakari Ibarretxe dio y puso la cara en defender sus ideas y propuestas.

Artur Mas ha demostrado con su incomparecencia que es un mal perdedor, además de esconderse en su cobardía con su no presentación, sabemos que el próximo paso será que no acatará el resultado mayoritario y abrumador de la voz del Congreso de los Diputados, y no lo hará porque el señor Mas ya tiene su hoja de ruta diseñada y programada.

Rehén de sus propios errores y rehén de su socio de Esquerra Republicana, el presidente de la Generalitat se ha embarcado en una arriesgada y peligrosísima aventura, de la cual sabe cómo ha entrado pero no como va a salir.

Me da la sensación que sus continuos errores en la toma de decisiones le han hecho entrar en un túnel imaginario en el que una fuerza centrífuga cada vez le hace enrocarse más y más en sus erráticas posiciones, y no es que ya busque la salida y la luz del túnel, sino que es en estos momentos es ya casi imposible que salga de ese túnel que él mismo ha construido.

Pero ante el repetitivo canto de que los catalanes tenemos derecho a decidir nuestro futuro que corean como un mantra todos los nacionalistas provengan de donde provengan en este país, quiero alzar mi voz, como la de millones y millones de españoles que reclamamos también a nuestro derecho a decidir los que queremos que sea España. Y esa decisión fue aprobada y refrendada en la Constitución española, por cierto, con gran mayoría de votos afirmativos de los catalanes a nuestra Constitución. Sólo nos faltaba que los dirigentes de una comunidad autónoma de nuestro país decidiesen sobre la soberanía del conjunto del pueblo español.

La mayoría de españoles no queremos que pierdan su nacionalidad española nuestros compatriotas de Cataluña

En el raca raca de los nacionalistas sobre el derecho a decidir, la pregunta que muchos nos hacemos es, ¿dónde comienza y termina el derecho a decidir?

Porque en una imaginaria e imposible consulta, si Girona quiere independizarse de España y Barcelona no lo quisiera, ¿les permitirían los nacionalistas catalanes a los barceloneses mantenerse en España?

¿Y si Mataró decidiese que sí a la independencia y Badalona que no, donde colocaría el señor Mas ese llamado respeto a la decisión de los pueblos a decidir?

En este absurdo de la doctrina nacionalista catalana de decisiones, podríamos llegar a que finalmente cada comunidad de vecinos de los portales de viviendas de cada calle de Cataluña fuesen quienes decidirían su derecho a decidir.

Pero volviendo a la realidad, y dejando a un lado fábulas y sueños nacionalistas, debemos dejar claro todos los españoles que no estamos dispuestos a que nos amputen un trozo de nuestra Nación, ni estamos dispuestos a ser extranjeros en nuestro país, de la misma manera que la mayoría de españoles no queremos que pierdan su nacionalidad española nuestros compatriotas de Cataluña.

Carlos Iturgaiz

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