martes, diciembre 6, 2022

«Sálvame» hace peligrar la vida de sus tertulianos

Meterse en «Sálvame» es como embarcarse en el «Titánic». Nadie sabe si va a sobrevivir. Ser tertuliano del programa de Telecinco va camino de convertirse en una profesión de mayor riesgo que bajar a la mina o la de acompañante de Jesús Calleja en una de sus aventuras. No hay ni uno solo de sus protagonistas que no haya pasado por un hospital o por el diván del psicólogo o loquero, como prefieran.

La última en sucumbir a esta plaga ha sido Rosa Benito, ingresada en un hospital de la madrileña localidad de Torrejón de Ardoz por un ataque de ansiedad bastante más grave que el último que tuvo hace un tiempo. Según su hermana, «ahora está mejor pero tiene que verla el psiquiatra, esto no es de un día ni de dos. Tiene que curarse de raíz».

Lo peor del caso es que esta vez no ha sido por la muerte de un familiar, ni por las infidelidades de su marido, ni por echarle un vistazo a sus cuentas corrientes. Al parecer, según ese testimonio,  la encontraron muy mal tras «algo que vio en ‘Sálvame'». Es cierto que Matamoros, cuyo nombre ya da miedo por sí mismo, Karmele, Mila Ximénez o hasta el cara estreñido de Kiko no son precisamente ejemplos de belleza que hubiera podido retratar en sus obras Miguel Ángel, pero de ahí a provocar esa ansiedad…

Para «aclararlo», como no podía ser menos en este espacio, Jorge Javier Vázquez aprovechó la coyuntura para decirle a la  hermana de Rosa: «Lo importante es que llegastéis a tiempo». Con eso bastó para que las redes sociales se llenaran de referencias al posibie intento de suicidio de la mujer de un Amador Mohedano que se trasladó de inmediato a Madrid para estar con la madre de sus hijos.

Lo que no pudieron los mosquitos ni el hambre que padeció en «Supervivientes», acabar con ella, lo ha logrado el programa que más bajas ha tenido en la historia de la televisión, y no sólo por despidos procedentes. Menos mal, para regocijo de ellos y escarnio de todos los que abogan por la desaparición de este tipo de espacios, que este viernes vuelve otra de sus bajas más significativas, la simpar Belén Esteban. A «reina muerta, reina puesta». O, mejor dicho, «princesa puesta».

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