viernes, diciembre 2, 2022

¿Todos somos sospechosos para el Banco de España?

Recibo de mi banco (el posesivo «mi» es naturalmente retórico porque, desgraciadamente, yo soy más propiedad del banco que el banco mío) una carta que me llena de estupor: como presidente de una humildísima Fundación debo responder a un pormenorizado «cuestionario de conocimiento del cliente personas jurídicas (Kyc) Diligencia Reforzada» (¿). Y me preguntan cosas verdaderamente pintorescas: si en los 2 últimos años he trabajado yo, algún familiar o allegado en cargos de responsabilidad pública, si resido fiscalmente en algún paraíso fiscal, porcentajes de participación de los socios etc. Después de lo ocurrido recientemente con algunas fundaciones, no me mosquea el cuestionario aunque, como fundación, no puedo contestar a la mitad de las preguntas. Unos días después, nueva carta, en este caso dirigida a mí como persona física, exigiéndome que envíe lo antes posible «fotocopia de la última nómina si soy trabajador por cuenta ajena o balances, contratos, certificados u otros similares si lo soy por cuenta propia» y me advierten de que «el incumplimiento de este requerimiento legal les obligaría a limitar la operatividad de las cuentas que carezcan de dicho documento».

Quieren saber si blanqueo capitales o financio el terrorismo

¿Qué ha pasado? ¿Por qué mi banco se pone así conmigo? ¿Qué les he hecho yo aparte de protestar por los abusos de siempre? Tranquilo, no es mi banco quien monta este número, es mucho peor: ¡es el Banco de España, esa institución que tan brillantemente ha dejado que se desplomara la mitad del sistema financiero español, que ha dado el visto bueno a indemnizaciones inmorales a directivos corruptos etc., es ese banco el que ahora decide acojonar a un ciudadano o a un empresario con la Ley 10/2010 de 28 de abril referida, nada menos que a la «prevención del blanqueo de capitales y de la financiación del terrorismo»; lo leo otra vez: quieren saber si blanqueo capitales o financio el terrorismo.

Nos hemos vuelto locos. Se supone que estos cuestionarios los tendrán que responder todos los empresarios y autónomos y todos aquellos que tengan una cuenta o libreta abierta en cualquier caja o banco, no creo que sea yo el único con cara de sospechoso. Debemos de ser muchos millones y no quiero ni imaginar el cabreo de un estafado por las preferentes al que, encima, se le exige que mande su nómina por si acaso hay indicios de «blanqueo de capitales y financiación del terrorismo». De verdad estamos locos y además tienen ganas de molestar y cabrear inútilmente al personal. ¿Qué va a hacer el Banco de España con los millones de respuestas? ¿Piensa cruzar los datos con  Hacienda? ¿Encargará a Método 3 que nos investiguen a todos? ¿Va a servir para algo esta nueva  tontería? ¿Hasta cuándo el ciudadano español seguirá siendo sospechoso a priori en las cuestiones de dinero teniendo además que facilitar datos privados? ¿Es que no tiene Hacienda ya suficiente información sobre cada uno de nosotros? ¡Pero si hasta los de la farmacia saben en qué tramo de ingresos estoy!

De verdad estamos locos y además tienen ganas de molestar y cabrear inútilmente al personal

Si todo lo que se les ocurre para luchar contra el blanqueo de capitales y la financiación del terrorismo es esto, más vale que se dediquen a otra cosa. Cómo recuerda este cuestionario a aquella increíble pregunta para solicitar el visado para EEUU: «¿Piensa usted atentar contra el presidente?» Nunca he sabido si tal pregunta era cierta o una leyenda urbana. Lo del Banco de España ahora, con todo lo que está cayendo, es sencillamente de risa.

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Andrés Aberasturi

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