martes, noviembre 29, 2022

Cortés versus Colau

La envidia en muy mala consejera. Y los celos, como dice la copla, son malditos. Y cuando se junta la envidia con los celos, malo, la cosa siempre termina peor. Lo digo porque no se puede aguantar esa cosa que le corre por dentro a Elena Cortés… Tan progre ella. Tan preparada ella. Tan ambiciosilla ella. Y tan lejos ella de las cámaras de televisión nacional. Ella queriendo ser Ada Colau y sólo siendo Consejera del Gobierno de Andalucía. Ay, que dolor. Madre, que yo quiero ser como ella…

El Gobierno andaluz ha vuelto a la senda de las expropiaciones

Digo esto porque el Gobierno andaluz ha vuelto a la senda de las expropiaciones. De repente. Expropiaciones sociales, por supuesto. Como el desaparecido Chávez. Exprópiese. Lejos queda aquel desastre de la Ley de Reforma Agraria de los primeros años de la Transición. Todo olvidado. Ahora los socialistas y los comunistas se vuelven a unir para desempolvar la palabra expropiación. Esa palabra está siempre en lo más profundo de su ser. Y, esta vez, la expropiación será con carácter de urgencia y asociándolo al uso social de la vivienda como no podía ser de otra manera. Aunque, mirando al suelo y hablando bajito, aseguran que será una ‘expropiación temporal’ y solo será de aquellas viviendas que vayan a ser objeto de desahucio. Por supuesto, la expropiación será a los bancos, esos malvados que merecen ir, como poco al Archipiélago Gulag.

Y que se anden con ojo esos bancos desahuciadores porque les puede caer la del pulpo como, encima, tengan en su poder viviendas vacías. ¡Qué barbaridad! La seguridad jurídica en el Gobierno andaluz ha debido bajar, estos días, de Sierra Morena.

¿Y quién ha sido la autora intelectual de semejante sustracción temporal?

Pues la consejera de Fomento y Vivienda de la Junta de Andalucía. Elena Cortés. Ella. De IU. Parte alícuota del pacto de progreso. Ella. La que anda como loca por ser Ada Colau. Espejito-espejito ¿quién es más líder de la izquierda de las dos?

Muy propio de la progresía en España

Es más, estoy convencido que esta joven consejera de Fomento y Vivienda daría ‘minha vida’ por estar al frente de una cuadrilla de los escraches. De hecho, hace unos días fue noticia cuando dijo «si yo no fuera consejera, participaría en los escraches. Lo sustancial es que ha habido una violación sistemática de los derechos humanos y se ha desahuciado ilegalmente a 440.000 personas en España». (Y dale con los 440.000. Que no son 440.000, Elenita. Que los 440.000 son socialistas. Que la cosa viene del 2007)

De todas maneras, esto no es más que un brindis al sol de la Junta de Andalucía. Muy propio de la progresía en España. Y es un brindis al sol porque, aparte de que esas competencias son del Estado y vulneran el derecho a la propiedad privada, esto que quieren hacer ya lo ha regulado el Gobierno de la nación para familias en situación de vulnerabilidad, paralizando los desahucios, y poniendo en marcha un fondo social de viviendas. Y todo sin expropiar.

Lo que pasa es no hay más ciego que el que no quiere ver ni más sordo que el que no quiere oír. Ay, los celos malditos.

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La sonrisa de la avispa

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