lunes, noviembre 28, 2022

Sexo en Euskotren (I)

Hoy después de más de un año he tenido que volver a Sodupe para visitar a un cliente. Para regresar he cogido el tren de la compañía FEVE, la línea de Balmaseda, vuelvo de Güeñes a Bilbao. Podía haber viajado en autobús o coger otro tren, pero he estado esperado a este tren y esta hora a propósito, necesito encontrarme de nuevo con Feli.

En el interior del vagón del tren he creado la situación y provocado un casual encuentro con ella, mi corazón se ha acelerado al volver a verla. Feli es una mujer madura de edad, madura de experiencias vividas. No hay nada que me atraiga más que una mujer con pasado. Su cutis no aparenta la edad que tiene, yo que he tenido la suerte de acariciar con mis manos su cuerpo y rozar con mis labios toda su piel tan suave, me excito y estremezco al recordarlo.

Pongo cara de asombro y exclamo.

– ¡Feli, no esperaba encontrarte después de tanto tiempo!

Ella con una sonrisa me contesta.

– Miguel, todavía sigo bajando a Basauri, ya sabes que tengo que hacer el relevo a mi niña; necesita que le ayude, aunque creo que este año será el último, va a cerrar el negocio, la crisis no le da ni para pagar los gastos corrientes del mismo y no está dispuesta a trabajar para pagar solo impuestos, no le compensa mantenerlo abierto.

Hace ahora más o menos cuatro años conocí a Feli. Hacíamos el viaje juntos de Güeñes a Bilbao, luego cambiábamos de compañía ferroviaria, de FEVE pasábamos a Euskotren. Ella viajaba hasta Basauri, y yo seguía mi camino hacia Bermeo. En ese tiempo que compartíamos el camino, hablamos de muchas cosas, de sus hijas a las que nunca llegué a conocer personalmente, hablamos también de mi trabajo y otros temas con los que pasábamos la hora de viaje juntos. Esto creó una confianza entre los dos.

En Basauri ayuda a su hija para que ésta libre un par de horas y así poder salir de la tienda. Mi amiga en la tienda coge citas para su niña, en el establecimiento se venden productos de cosmética y belleza y pasa consulta de varias terapias: relax, aromaterapia, masajes, etc.

Feli tiene una voz dulce y suave, habla pausado, nunca he sabido su nombre completo, no se si su nombre es Felisa, Feliciana o Felicidad, no me lo ha dicho nunca. En alguna ocasión ha viajado con nosotros alguna conocida de Güeñes y también la llama Feli. ¿Por qué no quiere que sepamos su nombre completo? Pues no lo sé y tampoco me ha interesado saberlo. Me contó que estaba divorciada desde hace más de quince años.

En este viaje vamos con otras dos vecinas de Feli. Llegamos a la estación de FEVE en Bilbao, nos despedimos de sus vecinas. Juntos nos vamos a la estación de Atxuri, vamos a hacer el transbordo y cambio de compañía ferroviaria. ¡Cómo me gusta verla reír! En el camino hacia Atxuri, propongo tomar un café, tenemos tiempo antes de coger el tren con destino a Bermeo.

– Feli ¿quieres tomar un café? Tenemos tiempo.

– Sí, pero no podemos perder el tren.

– No lo vamos a perder.

En Atxuri, en una de las cafeterías que hay alrededor de la estación, entramos y pedimos dos cortados en la barra.

– Estás preciosa, no quería delante de tus vecinas demostrar la confianza que tenemos, tienes la mirada de una mujer enamorada.

– Sí, estoy saliendo con un hombre, llevo con el unos seis meses. Es un buen hombre.

– Me alegra que estés bien, sabes que te quiero. Me gusta verte reír y quiero que disfrutes, pero ten cuidado.

Terminamos los cortados, salimos de la cafetería y entramos en la estación. Subimos a nuestro tren, ella no pierde su sonrisa. Nos sentamos en el último vagón del convoy. No conozco a nadie de los pocos pasajeros que ya están sentados en el vagón. Feli se sienta en el asiento que hay frente al mío. La intimidad que se puede disfrutar en el tren no se tiene en ningún otro medio de transporte público.

– ¡Qué ganas de verte Miguel! Contarte cosas interesantes que me han sucedido desde la última vez que estuvimos juntos.

– Ten cuidado Feli, sabes lo que yo pienso y siempre te lo he dicho. Entre el amor y el placer en una relación de pareja, vosotras las mujeres ponéis estas tres situaciones; amor, compromiso y por último, placer. Nosotros los hombres también ponemos tres situaciones, siempre que no haya otras obligaciones como, por ejemplo, los hijos. Nosotros ponemos placer, placer y placer.

Me mira y se ríe a carcajadas.

Feli y yo mantuvimos relaciones sexuales. Una tarde, me invitó a su tienda, en las horas que su hija estaba ausente, me propuso hacerme un masaje para recuperarme de mis dolores de espalda. De esta ocasión surgió una historia sexual con encuentros en su casa, en la mía y en hoteles de Bilbao. Ella después de su divorcio no volvió a tener relaciones sexuales con nadie, conmigo las reanudó. Nuestras relaciones por mutuo acuerdo son sin compromiso, de un total desenfreno, lujuria y de mucha imaginación.

Feli me mira y me sonríe. Vamos sentados uno enfrente del otro.

Envíe sus relatos eróticos a [email protected]

El Rincón Oscuro

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