viernes, diciembre 9, 2022

Victoria, el lado oscuro del sistema

Monti surgió como una solución parlamentaria para resolver un enredo de poder provocado por el desgobierno de Berlusconi. Las fuerzas mayoritarias pactaron que un ‘no político’ se hiciera cargo del Gobierno y asumiera el liderazgo de la nación sin haber pasado por las urnas o pertenecer a una opción política ganadora de unos comicios.

Ahora que el madrileño consejero oportunista, Salvador Victoria, quiere su minuto de gloria aventando ideas como quién sacude una alfombrilla del coche, es momento de recordar a este extraño sujeto goteante del alambique de la política, que uno de los veintitrés efe de 1981 que hubo pretendía colocar, precisamente, con el presunto acuerdo del Rey, un presidente no electo para ‘ordenar’ el caos político provocado por las reformas de Suárez, el terrorismo y la deslealtad institucional y política de los que acompañaban al presidente en la aventura de la UCD: un Monti de uniforme en un parlamento obediente. Ya ven qué cosas.

Lo único interesante de Victoria es la constante física que hace que cada vez que se inspiran para dar la nota, caigan por el lado de la extrema derecha

Mientras Europa fabula con tal posibilidad también para nuestro futuro y los italianos ningunean con el desprecio de su voto al Monti de la operación Armada italiana, miles de ciudadanos salen a la calle para reivindicar sus derechos y reclamaciones más allá de la acción política de los partidos del turno.

Tomando en consideración ambas cuestiones, uno se pregunta sobre qué pilares se asienta la cultura política del consejero citado y a qué patrón de corrección política se refiere cuando acusa compulsivamente en su twitter a los manifestantes que defienden la sanidad y la educación pública, por ejemplo, de ser gentes ‘antisistema’.

El caso es que la contestación interesa poco puesto que el discurso del sujeto lo que busca es el afán de notoriedad y el destacado en las informaciones del fin de semana, una vieja costumbre muy usada por algunos políticos de orejas grandes que llegaron a estar abonados en los telediarios de fin de semana como otros son adictos al ‘Sálvame’ o a la ‘Noria’ o a otros similares con iguales aportaciones intelectuales.

Lo único interesante del tal señor Victoria, como de otros de sus correligionarios, es la constante física que hace que cada vez que se inspiran para dar la nota, caigan por el lado de la extrema derecha, ese espacio reservado para lumbreras con patologías del carácter, personas con problemas de relaciones sociales u otros caracteres inscritos en los grandes libros de estudios psicológicos. Es decir, sujetos que son producto del lado oscuro del sistema, o del antisistema.

Rafa García-Rico – en Twitter @RafaGRico – Estrella Digital

Rafael García Rico

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