domingo, noviembre 27, 2022

Rubalcaba; ni conejos en la chistera

Alfredo Pérez Rubalcaba no tiene conejos en la chistera -que era un recurso de José Luis Rodríguez Zapatero- ni dispone de los mecanismos de seducción de la serpiente de los que gozaba Felipe González. Siempre fue un segundo sin personalidad propia que ejecutaba las encomiendas de sus jefes sin que se le conozca alguna discrepancia. Iniciativas personales, ninguna.

Ahora los secretarios generales elegidos en congreso tienen un poder vicario que no pueden ejercer automáticamente para ser candidatos

Llegó a la secretaría general del partido solo porque Carme Chacón era considerada un peligro para los popes del PSOE; ella, y su marido, Miguel Barroso, brujo de cabecera del presidente Zapatero, significaban una amenaza para el status quo. Sinceramente, creo que con razón.

Ahora tiene Rubalcaba un laberinto del que no encuentra salida solo porque no existe en el entramado de problemas del PSOE ningún hueco por el que buscar la luz. Por no tener el PSOE, no tiene ni candidato, porque ahora los secretarios generales elegidos en congreso tienen un poder vicario que no pueden ejercer automáticamente para ser candidatos. Es necesario consultar a unas bases tan menguadas que probablemente cabrían en un auditorio de los que tan disponibles están en esta España del despilfarro.

Pero además Rubalcaba no tiene partido. Los afiliados ni siquiera tienen que pegar carteles en las elecciones porque esos servicios se contratan. Ahora los militantes del PSOE solo esperan para ver actuar a sus representantes en las instituciones. Y tienen problemas para hablar de política en el bar porque los parroquianos no quieren escucharles.

Los militantes no tienen dedicación, porque este PSOE tiene esclerosis múltiple que le alivia de salir a la calle para mezclarse con la población. Los partidos de izquierda deben tener vida propia al margen de sus representantes en las instituciones. Sus militantes deberían estar afiliados a sindicatos, organizados en asociaciones de vecinos, en las plataformas contra el desahucio. Debieran realizar su trabajo político de acurdo a las crisis de sus sectores: sanidad, enseñanza, minería, etc. Pero no se tiene noticia de ninguna militancia organizada para dar vectores a la indignación de la sociedad. Sus dirigentes ni siquiera manejan con talento Twitter. ¿Alguien sabe si siguen existiendo las Juventudes Socialistas?

Rubalcaba tiene pánico a que le relacionen con ninguna algarabía; para este PSOE la participación política se reduce a su presencia institucional; nada de salir a la calle y menos de convocar una manifestación de protesta porque no habría problema para tomar nota de cada uno de los participantes. Además, Zapatero consolidó y Rubalcaba ha heredado, una organización de señores feudales que ejercen de virreyes en sus taifas. Desde aquella proclama de un Zapatero entusiasmado en el Palau San Jordi, afirmando que «aprobaré el estatuto que me enviéis», se ha roto la cohesión y la armonía ideológica y política del partido. Ahora los socialistas catalanes se apuntan a decidir lo que saben que se puede ejercer. «Un derecho a decidir que no permite hacerlo».

Este PSOE tiene esclerosis múltiple que le alivia de salir a la calle para mezclarse con la población

Imposibilidad metafísica de una propuesta irrealizable. Algunos parlamentarios del PSC se ausentan del parlamento y no del partido. Cada antigua federación es un partido distinto. En esas condiciones Rubalcaba no solo no está preparado para unas elecciones anticipadas sino que ni siquiera ha sido capaz de poner en marcha una regeneración del partido.

Pero el principal déficit de este PSOE no es ninguno de los recitados en estas líneas. Lo que no tiene es crédito ante los ciudadanos. Cada declaración de Rubalcaba es previsible. Se me empieza a parecer a aquellos antiguos vendedores callejeros que hacían gracia la primera vez que ofertaban un peine, unas medias de seda y una cacerola para el arroz.

Al segundo día de observarles, ya estabas esperando que ofrecieran, además, un cartera de mano y un pelador de ajos. Perdieron interés cuando desaparecía la sorpresa. En eso consiste el enamoramiento en política y los electores ya ni siquiera miran al PSOE.

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Carlos Carnicero

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