lunes, diciembre 5, 2022

¡Que se vayan!

Hace 30 años, en Llodio, estaba de alcalde Juan José Ibarretxe. Fue el año de las terribles inundaciones. Cuatro miembros de la Guardia Civil, lograron rescatar a una chica y meterla en el coche en el que viajaban. Unos segundos después el Land Rover fue arrastrado por las aguas del Nervión y los cadáveres de los cuatro agentes y de la chica se encontraron dos días después. Intervinieron 2800 guardias civiles y 1500 policías nacionales. Y arriesgaron su vida en turnos inacabables hasta que las aguas descendieron. Algunos, como el teniente Alejo García García o los guardias Miguel Salgado Peña, Luis Postigo Cabellos o Pedro Narbona Bustamante, además de jugarse la vida, la perdieron.

La nueva Consejera de Interior tiene el mismo objetivo que cualquier delincuente que tenga su campo de operaciones en el País Vasco

Treinta años después, la Consejera de Interior del Gobierno Vasco, Estefanía Beltrán de Heredia, manifiesta la misma voluntad que los miembros de la ilegal Bildu han mostrado siempre: que se vayan. En aquel año de las inundaciones, antes y después, ETA mató a dos docenas de guardias civiles y agentes de la policía nacional. En el lote incluso iba un capitán de farmacia del Ejército. La hoy Consejera de Interior ya andaba sola, porque había cumplido los 24 años, y tuvo que enterarse de la ración de odio y metralla, de ataúdes y entierros que traía cada semana.

Creo que a ningún Consejero de Interior se le ha ocurrido agradecer con una placa el sacrificio de aquellos guardias que murieron, no a manos de ETA, sino en la labor de salvar la vida y las haciendas de los vascos. Tampoco a esta nueva Consejera de Interior que tiene el mismo objetivo que cualquier delincuente que tenga su campo de operaciones en el País Vasco: menos policía y menos guardia civil. Que los intereses de una banda de atracadores y de la consejera de Interior coincidan, es uno más de estos brillantes signos de surrealismo. De surrealismo y de desagradecimiento.

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Luis del Val

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