viernes, diciembre 2, 2022

Humillación nacional. Inadmisible

Así no se hacen las cosas, ni unos ni otros. Y estoy convencida de que, dejando de lado a la casta política y al porcentaje radical de manifestantes del 25S que iban buscando gresca sí o sí, muchos ciudadanos estarán de acuerdo conmigo. Esto es inadmisible.

Es inadmisible la actitud de los diputados y más inadmisible la actitud de los que se manifestaban por denominarlo de alguna forma, porque eso no es una manifestación.  Es una batalla campal por parte de unos cuantos radicales politizados cuyo único principio no es otro que buscar gresca y encontrar la instantánea perfecta que no siempre corresponde a la realidad. Porque, señores, no siempre una imagen vale más que mil palabras. Ante un policía cumpliendo órdenes siempre hay unos cuantos valientes provocando desde segunda fila. Me explico, unos se enfrentan con los agentes en primera línea mientras los de atrás tiran piedras, cristales o todo aquello que encuentren a su paso.

Se podría hacer un suma y sigue que sólo sonaría a demagogia barata (aunque con un análisis exhaustivo les aseguro que no lo es) sobre las dietas y precios que tienen en la cafetería del Congreso TODOS los diputados, mientras hay gente que no tiene ni para comer.  O sobre aquellos políticos de todos los colores con derecho a una vivienda mas dietas en Madrid por ser  diputados en el Congreso por alguna Comunidad Autónoma que no sea la capital española, mientras hay españoles que ya no poseen dinero para el pago de su hipoteca y otros que ya no tienen ni un techo donde cobijarse.

Sí, nos podríamos explayar en cada uno de los puntos hasta la saciedad. Sí, nos podríamos extender en los diputados que se quejan de algunos recortes pero que en realidad miran a otro lado porque uno se acostumbra rápido a vivir bien y a las comodidades.

Lo que está claro es que la solución no pasa por la manifestación, concentración o movimiento ‘25S, rodea el Congreso’ y la imagen exterior que nos conlleva, con la amenaza de que se repita este 26S de nuevo. Ni tampoco por los brazos cruzados en el Congreso realizando recortes para conseguir las cifras necesarias para mantener a flote el país y al famoso Estado del Bienestar, mientras ellos mantienen gracias a sus propios sufragios  todos sus privilegios.

Aún no lo hemos entendido. Estamos en crisis y hay que remar en la misma dirección. No es momento para brazos cruzados, pero tampoco para luchas desmesuradas descontroladas. Es momento para decisiones acertadas y cada uno de los calienta la silla de diputado  tiene que dar ejemplo.  Y la ciudadanía también tiene que estar acertada, porque desde luego lo de este martes, ni es ejemplo ni es el camino para la consecución de ningún objetivo.

Patricia Vico

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