lunes, diciembre 5, 2022

Los cromos

De las colecciones posibles que uno pueda encontrar en septiembre en el quiosco a García-Margallo Marruecos le ha colocado la peor, y encima la ha comprado. Sostener que los ochenta inmigrantes que llegaron a la isla de Tierra estaban respaldados por la mafia internacional es de una simpleza supina. Claro que lo estaban, pero también cubiertos por la gendarmería marroquí que con dos puestos controla todo lo que pasa en la playa que está enfrente del Peñón de Alhucemas. Para acceder a la arena tienes que pasar junto al puesto de los gendarmes y, habitualmente, uno de ellos te mira recostado en su silla de plástico. No es un férreo control pero si pasan ochenta subsaharianos se dan cuenta de que no son bañistas de excursión.

La imagen del intercambio de cromos (que son personas) de madrugada dista mucho del épico desembarco de Alhucemas del 8 de septiembre de 1925. No es García-Margallo el general Leopoldo Saro dirigiendo las operaciones en playa Cebadilla. En la conciencia de nuestro ministro de Exteriores quede haber devuelto a esas personas a las mafias de las que habla, y por supuesto que tenga presente que sin una diplomacia continua con Marruecos esas mismas mafias y esos gendarmes volverán a hacernos la puñeta porque ya han aprendido cómo y tampoco es tan difícil. Marruecos es especialista en oler la debilidad política española y no han elegido este momento por azar.

Por fortuna, la convivencia entre el destacamento militar de Alhucemas y los vecinos marroquíes ha sido bastante cordial. Tan solo hace unos años el director de un hotel de lujo que está en la zona se dirigió al destacamento español para pedir que el corneta no hiciera el toque de diana porque su clientela, casi todos franceses ricos, saltaban de la cama despavoridos. Petición aceptada para llevarse bien con el vecino y supongo que desde entonces cada soldado se despertará poniendo la alarma del teléfono móvil que nunca falla.

Si el ministro está interesado por la huella de España en la antigua Villa Sanjurjo que se de una vuelta por el cementerio que es propiedad del estado español. Durante años estuvo abandonado a la hojarasca aunque ahora por la buena acción del cónsul en Nador se conserva gracias a un vigilante. En ese cementerio encontrará numerosas tumbas de españoles, quizá la más impresionante el mausoleo de La Legión a sus caídos en África desde 1925 a la independencia de 1956. Curiosamente sin una bandera, algo que en Normandía no pasa con soldados franceses, ingleses, norteamericanos, canadienses o alemanes. Hasta en eso somos la mar de cándidos y desprendidos.

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Rafael Martínez Simancas

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