martes, noviembre 29, 2022

El rescate

El saneamiento de nuestro sistema financiera requerirá la inyección de cien mil millones de euros. Una cantidad que deja pequeñas las especulaciones y pone en  su sitio la realidad de la catastrófica situación que las cajas de ahorro mal gestionadas han dejado en el sistema financiero nacional. El informe del FMI, adelantado en tres días, dejaba claro el limitado alcance del daño financiero, y habrá sido el primer pilar sobre el que se asiente el impulso de recapitalización que nuestro sistema bancario necesitaba.

Todo esto empezó con la mala gestión de la crisis de Bankia – que encendió todas las alarmas – aunque los antecedentes haya que buscarlos más atrás, hasta un pasado más lejano: aquel sistema financiero musculoso del que hablaba con su habitual ligereza Zapatero, estaba condenado por un  tumor irreversible que, proviniendo de los activos inmobiliarios, contaminaba todo nuestro sistema financiero y bancario.

Hoy, todo ha terminado. Y lo que es peor, todo ha comenzado. Pronto veremos las duras consecuencias  de una decisión de esta naturaleza, puesto que ni Europa ni Alemania permitirán una sola desviación del camino de austeridad que, por otra parte, ahoga nuestra capacidad de crecimiento y de desarrollo.

Estamos en la encrucijada, o quizá sumidos en ella. El gobierno se explica a través del ministro de economía. Explicaciones propias de quién ha participado en el proceso de rescate solicitado por el gobierno que, aunque velado por esa idea confusa que nos distingue de Grecia o Portugal en el imaginario de nuestros gobernantes, nos somete a la misma realidad.

Europa tiembla, esa es la segunda lectura. Y en consecuencia, también lo hacen los EEUU. Ya Obama seguía con inquietante interés el proceso español. Queda el futuro de Italia por resolver y el efecto que estas medidas tendrá en los mercados. Lo sabremos el lunes.

En cualquier caso, esta es la decisión del gobierno y esta es su responsabilidad. El PSOE de Rubalcaba ha demostrado estar a la altura de esta circunstancia sin apuntarse a la demagogia o al oportunismo – espacio tenía para ajustar cuentas con el PP –.

Ahora sólo queda que el Presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, se dirija a los españoles: sin dilación, en persona, en directo y explicando en toda su dimensión la situación creada. Es una exigencia ineludible. Las informaciones que reducen la comparecencia al ministro y que sitúan al Presidente en un partido de fútbol, por mucho que sea de la selección nacional, son intolerables y él mismo debe desmentirlas con un acto inmediato.

Esta es una necesidad de los españoles y también una exigencia democrática que ESTRELLA DIGITAL comparte plenamente.

 

Editorial Estrella

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