sábado, noviembre 26, 2022

Tomás Gómez los pasa a cuchillo

Sin piedad. Como la leyenda de  la “noche toledana”, que no es lo que mucha gente piensa que es, así es como se ha comportado Tomás Gómez, líder del Partido Socialista de Madrid, con sus adversarios en el último congreso regional.  Metafóricamente los ha pasado a cuchillo como hizo en el año 797 el emir de Córdoba Al-Hakam I. El jerifalte musulmán, harto de la rebeldía de los nobles toledanos –por sus venas todavía corría sangre visigoda-, les preparó una encerrona que llevó a cabo el gobernador Amrus, al que mandó a Toledo para ganarse la confianza de la aristocracia dominante para después hacerles pagar su “deslealtad”.  Tras una serie de artimañas, el nuevo gobernador invitó a toda la nobleza a su residencia para agasajar con un banquete la visita del heredero. Los nobles, confiados –como relata Javier Sanz en su web- se pusieron sus mejores galas y se presentaron en Palacio. No sabían que iban al matadero. “La guardia personal del príncipe –cuenta Sanz- esperaba tras una puerta por donde iban entrando, uno a uno, los nobles de Toledo. Tras la puerta les aguardaba un foso, cavado para tal propósito, donde eran arrojados tras ser degollados.

Fueron degollados muchos (unas crónicas hablan de cientos, otras de miles) hasta que alguien grito:

¡Toledanos, es la espada, voto a Dios, la que causa ese vapor (de la sangre) y no el humo de las cocinas! Pobres, pensaban que les estaban preparando la cena.

Los que todavía no habían entrado pudieron escapar, pero el emir Al-Hakam I consiguió sus objetivos y Toledo se calmó durante muchos años.”

Se quedó sin enemigos.

Tomás Gómez, con menos sutilezas formales, ha despachado a sus adversarios casi de igual modo. Con matices, mientras el emir esperaba que entraran en Palacio todos a la vez para pasarlos por la espada, Tomás Gómez ha esperado que salieran del congreso para consumar su venganza. Las crónicas de algunos medios titulan que el de Parla “ha reorganizado el grupo parlamentario en la Asamblea de Madrid.” ¡Menuda reorganización! Es su particular “noche toledana”, ha pasado a cuchillo a José Cepeda en el grupo parlamentario del parlamento madrileño por apoyar en el congreso socialista regional a Pilar Sánchez Acera. ¿No es un partido que cree en la democracia interna? Parece que no, se carga a Cepeda y coloca en su lugar a Óscar Iglesias. Resulta que a este chico, Iglesias, lo tienen calado por que él mismo se descubrió en las vísperas del cónclave madrileño. Les hizo el “truco del almendruco”: como Don Tancredo, oía, veía y callaba. Bueno, callar, callar, hasta cierto punto, pues tras las reuniones de las asociaciones se lo cascaba todo y mucho más a Gómez, según hemos podido saber. En el PSM muchos le llaman el “traidor”, como ya contamos en Estrella Digital, y otros, más punzantes, el “traidorzuelo”. Un matiz importante…, no sé qué es peor.

El caso es que el “traidor” o el “traidorzuelo”, no pinta nada, es un instrumento de Tomás Gómez que, en las últimas horas, también ha pasado por Toledo a Jaime Lissavetzky.

No es que al químico yo lo tenga en valor. Otro amigo que me gano. Simplemente no me gusta porque no es un líder, es hombre del aparato del partido, sí,  y  obediente a Rubalcaba, pero sin ningún carisma reconocido y sin que se le adivinen otros valores que su confeso madridismo.  Todo se lo han dado hecho por amistad.

Sin embargo, tras la “noche toledana” que le ha preparado en las últimas horas Tomás Gómez, le reconozco y alabo el titular que ha dado: “Seguiré como portavoz municipal –del Ayuntamiento de Madrid- hasta el final”. Y eso que, como digo, el exalcalde de Parla lo ha arrinconado, aislado y le ha quitado al secretario general del grupo socialista en la Casa de la Villa, un veterano, Francisco Cabaco, para colocar en ese puesto a un submarino de su flota armada. Lissavetzky está más sólo que la una.

Entre tanto, Tomás Gómez pasará a la historia como el “hombre que dijo NO a Zapatero” en las primarias del año pasado. Aunque haya ganado esa batalla sabe que no tiene más recorrido. El PSM – la antigua FSM- sigue cometiendo los mismos errores de hace veinte años.

Si hace dos décadas era José Acosta quien pasaba a sus adversarios-enemigos a cuchillo, ahora es Tomás Gómez quien invita a sus compañeros a la “noche toledana”, como hizo en el año 797 el emir Al-Hakam I.

Tanto camino andado para volver al mismo punto de partida…

Así no se va a ningún sitio. Sobre todo si Tomás Gómez echa a sus “enemigos” al foso después de una ración de espada.

Es lo que hay. Es lo que hay en el socialismo madrileño.

Alfonso García

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