lunes, noviembre 28, 2022

La poca vergüenza

La historia se repite. Una vez más. Siempre es lo mismo. No me cansaré de repetirlo. Cuando la izquierda pierde el poder en las urnas, intenta recuperarlo en la calle. Sólo existe su legitimidad. Por eso, no resulta sorprendente su poca vergüenza.

Porque de poca vergüenza es que no hayan pasado ni dos meses y medio desde que perdió el poder en las urnas y ya está intentando recuperarlo a base de algaradas y actos vandálicos en la calle.

Durante la última legislatura, la izquierda llevó a España a la mayor miseria económica e intelectual de su historia reciente pero, ahora, tiene la poca vergüenza de salir a la calle, a la búsqueda de su siempre añorado Asalto al Palacio de Invierno, reclamando contra los que apenas llevan dos meses y medio intentando solucionar todos sus dislates.

Entra dentro de lo normal que la izquierda, que ha producido en España tres millones y medio de parados en tres años y medio, se queje brutalmente ahora de unas medidas que ha tomado el Gobierno legítimo para intentar parar esa sangría, sin que nadie sepa aún qué va a pasar con ella. Nadie sabe aún qué ocurrirá con esas reformas porque no ha habido tiempo para saberlo, pero a la izquierda eso le da igual. Sólo es un medio a usar para sus fines eternos. Tiene muy poca vergüenza.

Es un clásico de la izquierda empezar moviendo a los estudiantes. ¿Estudiantes? Resulta, cuanto menos, sorprendente que siendo España el culo de Europa en calidad de enseñanza, gracias a esa laxitud creada por el zapaterismo durante los últimos siete años, ahora la izquierda salga a la calle para querer mantenerla en ese lugar. Pero se equivoca el que crea que la educación es algo más que una pieza para lograr sus fines. Tiene muy poca vergüenza.
Y luego están los sindicatos mayoritarios. O mejor, el sindicato unificado mayoritario. Nunca tuve claro en qué se distinguía la UGT de CCOO ni por qué son dos sindicatos cuando se mueven al unísono en todo. Los malpensados dicen que así tienen más dirigentes sindicales a repartir. Pero yo no me lo creo. Tiene que ser por otra cosa más cercana al oscurantismo o a la poca vergüenza.

Lo de los sindicatos españoles es de aurora boreal. Ya le han hecho más manifestaciones a este Gobierno en dos meses y medio que a Zapatero en tres años y medio. ¿Y por qué? Porque se están jugando una pasta gansa con la reforma laboral y una cuota de poder importantísima. Pero sería igual, ellos siempre forman parte de la avanzadilla de la agitación.

Tienen tan poca vergüenza que han convocado manifestaciones para el 11M y, dicen encima, que lo hacen para rendir un homenaje a las víctimas de los atentados de aquel trágico día. A los sindicatos no les ha interesado lo más mínimo las víctimas del 11M, pero ahora es el momento de excitar los sentimientos más atávicos. Forma parte del manual comunista del Agitprop.

Y, además, lo dicen sin ningún tipo de rubor. No tienen vergüenza ni la han conocido.

Pinocchio

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