jueves, diciembre 1, 2022

Frustración final

Fue un patinazo de última hora, más que otra cosa. No es fácil lucirse en eliminatorias en la ida con los bajo cero (-5º) de por medio, donde los entrenadores tiran más de la pizarra conservadora que de la alegría y los jugadores lucen más arrugaditos. Los blancos empezaron aletargados para después gobernar con suficiencia a un rival ‘primitivo’ y con una defensa de tiritona a la hora del despeje. Su portero, Chepchugov, que debutaba, en tres grandes intervenciones evitó que el Real Madrid dejase sentenciada la eliminatoria.   

El empate a uno entre el CSKA de Moscú y el Real Madrid hay que considerarlo un accidente, un acto de mala suerte, porque si alguien debió llevarse la victoria ese fue el equipo de Mourinho, que no es que jugase su mejor partido pero gozó de hasta tres ocasiones clarísimas para que la victoria no se le hubiese escapado.

No es un mal resultado, pero después de ir ganando por 0-1 casi todo el partido que te empaten en el último suspiro, en el tiempo de descuento, la verdad que te deja mal sabor de boca.

Ni el frío, no tan intenso como se esperaba (lejos quedan los 14 grados bajo cero que viví en la capital rusa allá por el 2002 en un encuentro contra el Spartak de Moscú cuando seguía  al Madrid para TVE),  ni tan siquiera el césped artificial (incomprensible que se admita en una competición tan prestigiosa como la Champions, poderoso caballero es Don Dinero) ni el propio CSKA, fueron los responsables de que el Madrid no lograse rematar la faena y de paso la eliminatoria.

El equipo blanco no supo plasmar su evidente superioridad. Una vez que Cristiano marcó el 0-1, se acomodó y solo jugó para aguantar la ventaja. Les faltó decisión para volcarse hacia la portería rusa. Espero que no se tenga que arrepentir, -algo que no creo, porque en el Bernabéu el Madrid solventará la eliminatoria con autoridad- pero a veces el perdonar, te lleva a la perdición. Y está claro, que el Real Madrid perdonó la vida al CSKA que llevaba dos meses sin competir por el parón invernal de la liga rusa y que estrenaba algunos jugadores. A pesar de estas circunstancias, el equipo ruso fue valiente, agresivo y jugó con gran dignidad. El Madrid, no me dijo nada, ni fu ni fa…. No me gustó su  conformismo. No fue el equipo intenso y desbocado de otras ocasiones.

Se jugó mucho en largo y con poca precisión. Sin embargo, aún con escasa inspiración ofensiva, el Madrid manejó la situación con suficiencia y autoridad. Defensivamente fue impenetrable, con Pepe como mariscal de campo y Casillas  helándose de frío por el poco trabajo que tuvo, todo un mérito demostrativo de la buena organización madridista, hasta que llegó el terrible error del minuto 93.

No jugó mal el Madrid, pero insisto que su juego careció de personalidad y perdonó la vida al CSKA que celebró el empate como una victoria, para ellos la fue.

No me gustó el colegiado holandés, Kuipers, que se excedió con las tarjetas amarillas que sacó a Xabi Alonso y Sergio Ramos, no así a Coentrao. En el CSKA solo la vio el autor del gol, el sueco Werbloom, cuando los rusos fueron muchos más violentos que los madridistas. De todas maneras,  tal fue la corrección del partido que sobró la rigurosidad del árbitro..  

Por cierto, antes del empate hay una clara falta a Cristiano Ronaldo que iniciaba un contraataque, pero el holandés se hizo el ruso, y nunca mejor dicho. Esperemos que esto no sea un mal presagio ahora que llega la hora de la verdad en La Champions.  El Madrid tiene un mal recuerdo de los arbitrajes sufridos la temporada pasada en las semifinales contra el Barcelona con el alemán Starks y el belga De Bleckere.

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Alfonso Celemín

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